Noam Chomsky es sin duda uno de los intelectuales más importantes de este siglo. Sus aportaciones a la lingüística y a la filosofía del lenguaje han revolucionado el campo de las ciencias humanas, y en la actualidad está unánimemente considerado como el mejor lingüista vivo

 

Su trabajo intelectual como lingüista se compagina con una importante actividad en el terreno de la defensa de las libertades y los derechos humanos, donde ha cumplido un papel fundamental a lo largo de los últimos 30 años de la historia de su país; en concreto, es bien conocida su actividad contra la Guerra de Vietnam y a favor de la objeción de conciencia. Ha publicado numerosos libros en los ámbitos de la lingüística y de la política internacional, y colabora habitualmente en importantes revistas estadounidenses de política y de sociología, como "Z Magazine", "Third World Resurgence", "Against the Current", etc.

 

Noam Chomsky es Profesor de Lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Boston, EEUU, donde imparte clases desde hace más de 30 años.

 

Su preocupación por los derechos humanos en todo el mundo y por la libertad de conciencia le ha llevado a solidarizarse con la postura colectiva de los insumisos españoles.

 

Esta carta de apoyo a los insumisos del Estado español fue publicada en el nº 12 de la revista ARCHIPIELAGO y en el nº 47 de la revista PAPELES PARA LA PAZ.

 

 

 

MASSACHUSETTS INSTITUTE OF TECHNOLOGY

20D-219

Department of Linguistics and Philosophy

Cambridge, Massachusetts 02139

 

15 de diciembre de 1992

 

 

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Acabo de llegar de España, donde he estado 10 días impartiendo conferencias en diferentes ciudades. Durante mi estancia allí he entablado contacto con varias personas preocupadas por la cuestión del Servicio Obligatorio (militar o civil) y por el derecho de objeción de conciencia, y asimismo he recibido información de otras personas en torno a este problema. Me sorprendió descubrir que dicho servicio es obligatorio y que no existe ninguna disposición para salvaguardar la objeción de conciencia, la cual, tal y como llevan manteniendo durante muchos años los grupos defensores de los derechos humanos a nivel internacional, debe incluir también el derecho a posicionarse frente a cualquier tipo de servicio obligatorio impuesto por el Estado por motivos de conciencia.

Yo he estado involucrado personalmente en estos problemas aquí en los Estados Unidos durante 30 años. De hecho, yo mismo he estado comprometido directamente con la resistencia al Servicio Militar, y he contribuido a organizar grupos a nivel nacional apoyando esta oposición. No pretendo inmiscuirme en cuestiones y problemas específicos que acontecen en España, ni por supuesto tengo derecho a hacer una cosa semejante. Sin embargo, el problema en general atañe a los derechos humanos, que van más allá de las fronteras nacionales. Se debería respetar el derecho a oponerse por motivos de conciencia a un servicio (militar o de otro tipo) impuesto por el Estado, y ello debería comprenderse especialmente bien en un país como España, con su rica e impresionante tradición libertaria. Me gustaría sumar mi voz a aquellos que apoyan a los objetores de conciencia en España y que solicitan de las autoridades el respeto a este derecho fundamental, así como el permiso a que se pueda ejercer sin obstáculos.

El problema concreto que me interesa en este momento es el de Javier Sáez del Alamo, de quien he sabido que debe comparecer ante un tribunal en enero de 1993 por haber rehusado cumplir la Prestación Social Sustitutoria. He mantenido correspondencia con el Sr. Sáez y he tenido posibilidad de conocer su trabajo sobre este y otros temas similares. Sus objeciones al Servicio Obligatorio son meditadas, coherentes y conscientes. En lo que respecta a esto, yo personalmente estoy de acuerdo con él, pero eso no es lo más importante; incluso aquellos que no están de acuerdo con él deberían, en mi opinión, respetar el principio de objeción de conciencia que él defiende. Efectivamente, confío en que el tribunal respete esta postura tan digna, y que a otros también les sea reconocido el derecho a la objeción de conciencia frente al Servicio Obligatorio.

 

Se despide atentamente,

 

Noam Chomsky.