DESHOJAR LA MARGARITA

 

"Ni Guatemala es tan mala,

ni Santo Domingo es santo,

ni Puerto Rico tan rico

pa que lo veneren tanto".

(Colombianas de Bajo Guía)

 

Lo esperábamos todos. Aunque con un poco de lentitud, como corresponde a una decrépita ballena, las derechas gubernamentales están empezando a reaccionar de un modo un tanto violento ante lo gay/lesbiano, no sabemos si por la exigencia en todo el mundo de una ley de parejas/matrimonio homosexual, o por esa especie de salida cósmica del armario, que otros llaman la moda de lo gay.

Y así por ejemplo, en Puerto Rico, los coletazos de la ballena están empezando a tomar ya un cariz absurdo. Por un lado el gobierno empieza haciendo el chorra y se pone a prohibir lo prohibido. En agosto de este año dos legisladores portorriqueños han presentado un proyecto de ley donde se prohibe el matrimonio entre personas del mismo sexo, que como se supondrá no está aún autorizado en la isla. Si en Europa se empieza a exigir un derecho, indiscutible pese a lo que se diga, a elegir el/la cónyuge que queramos, la derecha norteamericana y portorriqueña, empieza a mover a sus legisladores --con una extraña ansiedad, es cierto-- para poner el parche antes de que salga la llaga. Pero esto no es todo. Estamos ante la derecha ultramontana y esto no es más que el principio.

"Todo" es el ya famoso artículo 103 del Código Penal de Puerto Rico. Sin cortarse para nada, el Código Penal protorriqueño sostiene que cualquier persona que sostuviere relaciones sexuales con una persona del mismo sexo o cometiere el crimen contra natura con un ser humano, será sancionada con pena de reclusión por un termino fijo de diez años. Si hay agravantes (¿decir caca y culo mientras nos acariciamos?) éstos pueden hacer que la pena suba a doce años. Y si hay atenuantes (¿no ser promiscuo? ¿persignarse antes de metérsela a tu chico? ¿rezar el rosario antes de lamérselo a tu chica?) se concede la gracia de reducir la pena a seis años. No está mal, aunque para empezar, nos encontramos no sólo ante una intromisión en la famosa intimidad, que cada vez va importando menos, sino, como cualquier otra ley de estas características, se nos pone ante los morros una incitación a la violencia, pública y bruta,l contra gays y lesbianas. Recordemos que hay delitos de sangre que el Código Penal tipifica con penas bastante menores que ésta.

Y claro, los gays y lesbianas de Puerto Rico parecen haber recrudecido la lucha que ya sostenñian desde la aprobación del Código. Margarita Sánchez, una activista gay cristiana de reconocido prestigio nacional, empezó el alboroto encabezando una ponencia ante la Cámara de Representantes de Estado. Ante el propio Congreso, reunido allí mismo en carnes mortales. O en carnes tolendas, que eso uno no acaba de tenerlo claro, porque los señores representantes han montado en una de esas cóleras maravillosas y extemporáneas sin las cuales la lucha contra la homofobia no sería tan divertida. Margarita Sánchez fue insultada por algunos de ellos y se le llegó a advertir que ellos estaban siendo muy tolerantes al no mandar a arrestar a ninguna de las lesbianas u homosexuales que habían ido a exponer ante la Cámara. Y sin pensar lo que hacían, formularon la pregunta. Con un tono a medio camino entre el morbo, el escándalo y la mojigatería paternalista, le preguntaron si no iba a resultar ahora que ella iba a ser lesbiana también.

Y por supuesto que Margarita contestó. Buena era ella. En la prensa y en la radio. Confesó haber violado el artículo 103 e instó a las autoridades a arrestarla. Nos la imaginamos puesta en jarras, como tiene que ser. Pero nada. Nadie vino. Tuvo que ir ella misma a entregarse.

Lo gracioso es que la reacción de la fiscalía no fue sólo homófoba sinosexista. A pesar de la claridad del texto de la ley, el fiscal le indicó que si no hay hombres no puede aplicarse la Ley de Sodomía. "Es necesario tener un miembro viril para cometer delito", le dice. El fiscal, según parece, un poco más listillo que la derecha católica gobernante, intenta de momento evitar poner a Puerto Rico en el ojo del huracán, pero el artículo está ahí, literalmente homófobo, a la disposición de cualquier policía o fiscal que quiera parecer más machito, no vaya a ser que duden, y se disponga a apuntarse un tanto encarcelando gays y lesbianas, con esa alegría tan leather y tan plumífera de los homófobos de cigarro puro, uniforme o comunión diaria. O cualquiera de esas manifestaciones hipermasculinas de la pluma que los gays conocemos tan bien.

Pero de algún modo Margarita está ganando. La reacción sexista de la derecha parece estar consumiéndose solita y triste en una sociedad que tal vez ha dejado de entender esos comportamientos. La sociedad de Puerto Rico ha reaccionado. Se ha abierto un debate en los medios de comunicación nacionales. La misma Iglesia Católica se ha manifestado en contra del artículo 103. Periodistas, profesionales de prestigio, intelectuales y la opinión pública en general se han manifestado apoyando los derechos de la comunidad gay/lesbiana. Y la intención legislativa, desatar ese clima de homofobia, de caza al homosexual, exhibir esos aspavientos de Cristobalito Gazmoño, se están poniendo en duda, aparecen ante la comunidad internacional como un atentado a los derechos más elementales, están (ahora sí) en el mismo ojo del huracán. Y todo por evitar una ley de parejas.

Y eso. Que ellos están peleando. Para mostrar apoyo, se pueden escribir cartas y emails apoyando la lucha por los derechos humanos de la comunidad gay/lesbiana, manifestando su repudio al Articulo 103 del Código Penal de Puerto Rico y a cualquier otra legislación que vaya en contra de los derechos de gays y lesbianas, y condenando toda manifestación de homofobia que amenace la dignidad del ser humano. Empieza por la embajada, por tu ministerio de asuntos exteriores, continua por las comunidades europeas --no por nada, es que me han dicho que a la derecha católica y adinerada de Puerto Rico les da mucha vergüenza no parecer europeos, les salen sarpullidos y les da alergia si les llaman caribeños, porque ellos quieren ser como la gente de verdad. O sea, del norte, del sur ni locas--, sigue por el gobierno de Puerto Rico, escríbele un email al mismo Clinton(president@whitehouse.gov) que la otra noche salió por el ambiente y dicen que cenó con bolleras y maricas, como una mariliendre cualquiera.

Tú ya sabes, tú no te cortes. Recuerda cuando pedías para el Domund. A ver si ahora vas a hacer menos de lo que hiciste para las monjas, todos aquellos domingos enteros dando por culo con la hucha. Y no te arredres por el poderío económico y la asociación al gigante norteamericano. Acuérdate de la letra de aquella colombiana, ese cante flamenco de ida y vuelta, que mi abuelo me cantiñeaba en Bajo Guía cuando yo era chico y que he puesto de cita introductoria.

 

Marcelo Soto