queERPOS QUE MUTAN

 

"De donde nace el peligro nace

la salvación también"

Versos de un poeta famoso, pero

también pudo haberlo dicho Mary W. Shelley

a través de Frankenstein.

 

"Un cyborg existe cuando dos tipos de fronteras son simultáneamente problemáticas" (Donna Haraway),

y etc etc.

 

 

 

El cuerpo cyborg es un cuerpo que existe en la imaginación cyberespacial. Es el lugar de un ser posible. Puede existir por exceder la realidad, como los replicantes de Blade Runner , pero también puede encarnarse dentro de lo real , como una lesbiana de LSD en una recepción ofrecida por la embajada de Pekín, o una chicana atravesada por la frontera estadounidense, o un magrebí, náufrago en el Estrecho.

 

Dicho lo anterior, y para no despistar a la posible existente lectora aclaro: no hay duda que los cyborgs existen.

 

Un cuerpo bollero puede ser definido como un cyborg orgánico, como un monstruo peligroso producto de las fusiones y confusiones en la evolución de múltiples especies; pero un cuerpo bollero puede también ser considerado una amalgama de fibras y material techno-humano que posee una "in-consciencia positiva" (una memoria corta, dirían unos, o selectiva, dirían otros, ¿tal vez programada? ) de la cual casi nadie puede decir nada, y no por ninguna razón especial ,sino porque son raras las miradas que pueden aprehender cuerpos en duda . El que no se haya nombrado a penas, no quiere decir que sea en sí mismo un simulacro, sino más bien es el síntoma evidente de sus vivencias transtemporales y transespaciales, y que desde luego nunca han pertenecido a la Historia. En este sentido el cuerpo cyborllero es transhistórico, son los fantasmas que sobresaltan a las bellas durmientes a media noche, y también son las sombras que inquietan el paso tranquilo del ciudadano de a pie una noche de invierno .

 

Y aunque su conformación, paradójica y rizomática, apunta hacia la dificultad de su representación, en ningún momento afirmaremos que se trate de un ARTE imposible de constituirse. Puesto que una de sus principales características es su continua reconstitución, su continuo devenir en un cuerpo sin órganos, un cuerpo que no deja de deshacer el organismo sobre el cual aparenta sustentarse, está siendo el surgimiento de un arte que se proyecta en direcciones quebradas y que conecta a alta intensidad .

 

Casi seguro que el primer encuentro con un Cyborg tuvo lugar a través del cine o de la televisión. Casi seguro que era un hombre-máquina que podía destruir un edificio de un manotazo o aniquilar eufóricamente a "seres inferiores" . La película posiblemente se llamaba Terminator. Un poco más tarde intentábamos , con cierta dificultad, pronunciar A-r-n-o-l-d S-c-h-w-a-r-z-e-n-n-e-g-e-r . La Guerra del Golfo fue una calcomonía de Terminator, y todas ellas un conjunto de cyborgfiguras letales. En cualquiera de los dos casos, el tiempo regresaba sobre sí mismo , con hombres reproduciéndose a sí mismos según el viejo estilo de la explotación del cuerpo de las mujeres y según nuevos experimentos que desafiaban la muerte y la mente humana.

 

Años antes y años después del estrellato de esta hiperreal y mortífera cyborgfigura, la obra feminista y el tráfico imaginario lesbiano que media entre la ciencia y la ficción científica ofrecían otra visión de esos monstruos (peligrosos) del futuro. Ahora la forma es el cuerpo "femenino", que se fragmenta, a través de los límites (contaminados) que se establecen entre lo humano y la máquina. Son los cuerpos, llenos de poder y rebosantes de placer, que (parcialmente) articulan otras posibilidades para otras políticas radicales para el comienzo de otro nuevo milenio. Esta figura híbrida y liminal, que no es hombre ni es mujer, ni mitad , ni cuarto de ninguna estructuración bimodal al uso , son el resultado de las políticas polimorfas de algunas feministas y de las prácticas más polimorfas todavía de algunas bolleras. Son el producto inicial del desdoblamiento de los sentidos, una confusión de voz y visión, dirá Haraway. Habitantes de un espacio esquizofrénico - en cualquier sitio y en ningún sitio- . Son monstruos que desconfían de la matriz heterosexual, que inventan historias para no dormir, y que se arriesgan en formas de creación más y más monstruosas y más esperanzadoras que aquellas contenidas en los imaginarios reproductivos del vis à vis, o en las relaciones agotadas y agotadoras de la continua negociación de la diferencia sexual.