EL
DISCURSO CAPITALISTA SEGÚN LACAN:
LA GUERRA QUE ESTA VINIENDO
I)
Hay un solo malestar en
la civilización: el Discurso Capitalista.
II)
Todas las civilizaciones
o culturas fueron ya definitivamente alcanzadas por su movimiento circular, sin
corte, sin imposibilidad. En todas arraiga la Técnica y la modalidad de goce
que ella organiza; en todas se muestran los efectos del “rechazo de la
castración” que el Discurso Capitalista conlleva.
III)
El Discurso Capitalista
ha mundializado el objeto técnico (y su participación directa en el terror
organizado) pero no ha derivado hacia una “civilización política mundial”, el
fortalecimiento de las identidades religiosas, culturales, nacionales (aunque
ya sea siempre bajo una forma paródica) no efectúa ningún corte en el Uno del
capitalista sino que lo reafirma.
IV)
El fenómeno de lo
nacional, de lo religioso, del choque de civilizaciones que ciertamente se
presenta, encubre en sus formas que la subjetividad se capta a sí misma como
absoluta, y que la misma quiere mandar sobre la verdad, destruyéndola, y
expulsando así la imposibilidad. Esta subjetividad absoluta es un continuo, que
establece un juego mutuo entre militarización del mundo, no temer perder la
vida volviéndose el amo absoluto, trafico de drogas, armas, ejércitos
paramilitares, bandas de saqueo, guerras civiles sin nominar, estados
superpoliciales, capital financiero y terror... Destrucciones todas de la
“elección forzada” concerniente al sujeto del inconsciente.
V)
La época de la Técnica,
mejor definida en su alcance real por Lacan, como Discurso Capitalista, es un
rechazo de la imposibilidad. Donde se expulsa la imposibilidad rige la relación
Uno:Todo, sin ninguna posibilidad de descompletamiento. En otros términos, la
Voluntad, se desencadena en el mundo sin nada que la limite, sin nada que la
divida en su verdad.
VI)
Lo que se traduce en
que, por ahora, no hay víctimas ni dolor universal y cada cultura entonces
elabora el dolor exclusivo de sus seres sacrificados.
VII)
El Discurso Capitalista
en su movimiento circular no es eterno, sus vueltas no constituyen un sin fin.
Según Lacan, en cada vuelta el Discurso Capitalista marcha hacia su consunción;
el acabamiento cada vez se acerca mas, pero no al modo de una solución
dialéctica.
VIII)
Este acabamiento toma la
forma actual de un dolor que se extiende en su sobremedida a escala planetaria
y que ya no puede ser regulado por ninguna de las ficciones políticas
conocidas.
IX)
Por ello, las
oposiciones entre ricos-pobres, imperialismo-pueblo oprimido,
Occidente-Oriente, Norte-Sur, Civilizacion-Barbarie, existen y son eficaces en
su realidad, pero se deconstruyen de inmediato si se adopta la perspectiva del
Discurso Capitalista.
X)
Cada una de estas
oposiciones no puede ser solo captada bajo su forma meramente conflictual (la
que llama entonces a una resolución dialéctica). Los términos que aparecen en
principio como opuestos desde el punto de vista del significante, las
oposiciones simbólicas del tipo Civilizacion-Barbarie, no constituyen desde lo
real del discurso capitalista, una relación entre términos exteriores el uno
del otro. La Civilización no es el elemento exterior a la Barbarie ni
viceversa. Cada termino con respecto al otro mantiene una relación de
extimidad. En las redes simbólicas de la Civilización capitalista el empuje al
terror de la Barbarie no es la Cosa exterior sino su “exterioridad intima”.
Pero esto no debe anular, sin mas, el problema de dichas oposiciones. Se debe
incluir en las mismas la dimensión de imposibilidad que les devuelva su alcance
ético.
XI)
La imposibilidad que el
Discurso Capitalista ha expulsado, no puede ser restituida por los muertos que
una Cultura infringe sobre otra.
XII)
Actualmente no se puede
concebir que tipo de imposibilidad se podría introducir en el Discurso
Capitalista, salvo que se imagine un “significante nuevo”, el que es aun
impensable, y que por tanto solo evoca a una Epifanía. Pero una Epifanía
universal, la misma historia de las religiones indica que es imposible que
suceda. De allí el anhelo holderliniano proferido en el corazón de la locura y
tantas veces comentado: “solo un Dios puede salvarnos”, el que ahora encarna su
versión catastrófica en lo real.
XIII)
Occidente, al ser la
Civilización en donde el Discurso Capitalista encontró las condiciones mas
adecuadas para su emergencia, podía haber sido también el lugar donde la
imposibilidad, el corte, el desacuerdo, hubiese encontrado su formulación
histórica. Esta vertiente se aleja definitivamente, cuando se verifica que el
“asunto marxista” no constituye corte alguno (la salida del capitalismo
permanece por ahora innominada en forma indefinida). A su vez, las opciones de
corte e imposibilidad propiamente europeas mueren todas en la Shoa, autentica
desaparición de Europa como mundo de posibilidades nuevas. Queda por ver si
Latinoamérica, a la que (Huntington) no incluye en la Civilización Occidental,
desde su fragilidad permanente, pueda aun decir algo, a pesar de la derrota
política de su proyecto.
XIV)
No hay forma de
introducir un desacuerdo en el Discurso Capitalista porque su esencia no es
económica, ni técnica sino de plusvalía de goce. En este aspecto la conformación cultural actual del Islam, en la medida en
que ha incorporado a la Técnica sin experimentar los impasses del sujeto de la
Ciencia y por tanto del Inconsciente, ni siquiera puede soñar con un corte en el
Discurso Capitalista. Su incorporación al mismo es absoluta.
XV)
Las guerras que vienen
no objetan al Capitalismo sino que discuten su modo de habitarlo.
Jorge
Alemán Madrid, 12 de octubre de 2001