EL 80 ANIVERSARIO DEL GENOCIDIO ARMENIO

Este año estamos asistiendo a varias conmemoraciones históricas: 50 aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, y del holocausto judío, y vigésimo del fin de la Guerra de Vietnam. Sin embargo, el siglo XX comienza con una tragedia olvidada, extrañamente olvidada por todos.

Imaginen tres cuartas partes de una nación exterminada... No, no es el Holocausto Judío. Es el Genocidio de los Armenios, el Genocidio Olvidado.

En abril de 1915 el Gobierno Otomano (turco) encarceló, torturó y ejecutó a la mayor parte de los intelectuales de Armenia que había en Constantinopla -hoy Estambul-. A esto siguió una deportación en masa y masacres de los armenios nativos residentes en la Armenia Oeste, lo que es hoy Turquía Este. Privados de líderes políticos y militares, los armenios que sobrevivieron a la masacre inicial fueron sometidos a marchas mortales hacia el desierto sirio de Der El Zor. Los aproximadamente 100.000 jóvenes armenios varones que habían sido reclutados por el ejército turco al comienzo de la Primera Guerra Mundial fueron desarmados y ejecutados por el gobierno turco. Como resultado de todo esto, al menos un millón y medio de armenios fueron asesinados, y un millón más fue desplazado de la tierra que había sido su hogar durante 3.000 años.

El gobierno del Comité de los Jóvenes Turcos de Unión y Progreso llegó al poder tras derrocar al Sultán Rojo, Abdul Hamid II, famoso por su crueldad durante la masacre de 250.000 armenios en la década de 1890. Los Jóvenes Turcos decidieron recurrir a la "solución última" en la cuestión armenia. Esta cuestión había sido señalada por las potencias europeas a mediados del siglo XIX, y se refería a la mejora de las terribles condiciones sociales que padecía la minoría de los armenios cristianos bajo el Imperio Otomano, y la ausencia de los mínimos derechos civiles de la población armenia. La Primera Guerra Mundial dio a los Jóvenes Turcos el pretexto ideal para iniciar una operación que, en realidad, iba destinada a exterminar en masa a la población nativa de Armenia.

Los supervivientes del genocidio dispersos por Oriente Medio y el resto del mundo configuraron la inmensa Diáspora Armenia. Ninguno de los diversos gobiernos que han llegado al poder en Turquía -desde los dictadores militares hasta lo que ahora llaman democracia- ha reconocido los atroces crímenes cometidos por sus predecesores. Ello no ha impedido que el gobierno turco mantenga excelentes relaciones con los países occidentales.

Da la impresión de que la historia es tan voluble como la moda, y que funciona con los mismos trucos. Importa la novedad, vende durante unos meses... y todo queda olvidado. O bien se recuerda selectivamente. Desde 1991 Amnistía Internacional ha venido llamando la atención sobre la violentas tensiones sociales y políticas en Ruanda y Burundi, y sobre la venta de armas de países europeos (en especial Francia y Alemania) a estas naciones africanas . Europa, para estas cuestiones, se vuelve amnésica con los derechos humanos. Por ejemplo, el comercio de armas con los gobiernos de Turquía, Indonesia y Marruecos, que gestionan sus respectivas masacres contra kurdos, timoreses y saharauis con el apoyo entusiasta de Felipe González y sus homólogos europeos, todos ellos conocidos adalides de la democracia. El tal Felipe González, que lidera el PSOE (brazo político de la banda terrorista GAL), llegó a declarar ante periodistas portugueses que la venta de armas a Indonesia no era incompatible con el respeto a los derechos humanos.

Para salir de esta solidaridad de "prêt-à-porter", conviene recordar también los genocidios "de segunda clase", el armenio, el de Timor Oriental, el de los tasmanos, o el actual en Chechenia. La memoria es útil para el poder, pero la pérdida de la memoria es más útil aún.

"He dado orden a mis Unidades de la Muerte de exterminar sin piedad a todas las mujeres, hombres y niños de raza polaca. Sólo de esta manera podremos conseguir el territorio vital que necesitamos. Después de todo, ¿quién recuerda hoy el exterminio de los armenios?". Adolph Hitler, 22 de agosto de 1939.

Telegrama secreto al Gobierno de Aleppo: "Finalmente se le ha comunicado que el Gobierno, por orden del Jemiet, ha decidido destruir por completo a todos los armenios que viven en Turquía, y poner fin a su existencia, por muy criminales que puedan ser las medidas a tomar, y sin tener en cuenta edad ni sexo, ni escrúpulos de conciencia". Talaat Pasha, Ministerio del Interior. Imperio Otomano (Turquía). 15 de septiembre de 1915.

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