RAZON HOMOFÓBICA

            La homofobia puede adquirir las formas más variadas y sorprendentes. La agresión, el escarnio, la burla, el insulto, el silencio o la invisibilidad son algunas de ellas. ¿Qué puede llevar a un periódico como “La Razón” de tendencia derechista y demostradamente homofóbica a convertir la Gay Pride del día 1 de Julio en su portada del día siguiente cuando ni siquiera los periódicos considerados “progresistas” sacan este acontecimiento de sus páginas de sociedad?  De entrada nos choca el conjunto monográfico de la portada del periódico de Ansón - personaje premiado este año con el ladrillo rosa por su homofobia contumaz - ocupada por tres drags de vistosos colores. Al leer el titular se aclara y se disipa nuestra sorpresa. “Los gays desfilan por las calles de Barcelona donde se prohibió hacerlo al Ejército”. La noticia primera deja entonces de serlo  para convertirse en algo muy distinto. El testimonio de una manifestación no sólo se tergiversa ligeramente (como hace, por ejemplo, el diario “El Mundo” al reducir el contenido de la convocatoria a “Los gays se manifiestan para pedir el derecho al matrimonio”) sino que se convierte en una protesta reaccionaria y en un ataque burlesco al acontecimiento. El titular debe ser leído, para captar de golpe todas sus connotaciones, como si estuviera redactado de la siguiente forma “No se deja circular al Ejército este año por las calles del centro de Barcelona pero en cambio ¡si se permite hacerlo a “los maricones”!. Si alguien tuviera alguna duda sobre esta versión bastaría con que leyera el editorial (¡La razón dedica su editorial a la Gay Pride cuando del resto de los periódicos del estado solo “Gara” lo hace!). En éste se nos explica como “Los marginales” (gays, lesbianas y transexuales) obtienen mas derechos que “Los marginados” (El Ejército Español) como consecuencia de la decadencia de valores eternos, la frivolidad moderna y la presión de las minorías - y lo políticamente correcto- sobre el conjunto de la sociedad. El derecho al desfile de los hombres que se matan entre sí parece ser para “La Razón” mucho más indiscutible que los derechos fundamentales de los hombres que se aman. El mensaje, retrógrado hasta la náusea, se nos sirve en bandeja. Ansón devuelve el premio obtenido  y vuelve a merecer no un ladrillo rosa simbólico  sino un ladrillazo contundente  en su crisma fascista.

            El eco de las manifestaciones del 28 en la Prensa y en otros medios es cuando menos curioso. En la radio y la televisión se le dedica un brevísimo espacio (normalmente en ese sector informativo equiparable a las secciones de sociedad de los periódicos) donde se destaca la cantidad de sus asistentes, los políticos que se han apuntado al evento, con algo menos de  precisión las demandas y reivindicaciones de cabecera y fugazmente las imágenes del festejo con sus carrozas y su algarabía carnvalesca. Poca profundidad y ninguna relevancia, en definitiva. El resto del año sólo tendremos noticias puntuales (un asesinato homofóbico, un crimen cuyo móvil parece tener algo que ver con lo gay, un ayuntamiento donde se abre un registro, un/a famoso/a que sale del armario a trompicones) y poco más. Los premios (triángulos) de los colectivos mayoritarios  van destinados a los intelectuales y artistas que como agudamente dice Rampova de Valencia “se distinguen por arrimar su ascua a la sardina rosa” dedicando un artículo a los gays con la misma sabia benevolencia con la que hablarían del peligro de extinción de una exótica y lejana especie animal. Si el espacio ocupado por las noticias referidas a las mujeres, sus luchas, su sufrimiento y sus demandas, ha aumentado notablemente en los últimos años, los gays y las lesbianas (más aún las lesbianas) seguimos perteneciendo al ambito de las noticias breves de sociedad cuando no al del chascarrillo mal enfocado : “una transexual que ya ha cambiado de sexo pide hacerlo de nuevo”, es noticia.  No lo es cada transexual que no es admitida o pierde su empleo por que su DNI no se corresponde con su aspecto físico. La homofobia mediática desborda a sus emisores, los mancha casi sin darse cuenta y nos enfrenta a los gays y lesbianas a la certeza de lo poquito que hemos avanzado a pesar de las optimistas cifras de asistencia a una Gay Pride mas lúdica y festiva que reivindicativa.

            Como decía la escritora y activista Sarah Schulman “Cualquiera que haya participado en un acto de rebelión política para verlo ignorado o distorsionado al día siguiente en los periódicos comprende el papel que juegan los medios de comunicación en el mantenimiento de un status quo de poder”. Schulman también nos contaba como gays y lesbianas debemos vivir las noticias que nos afectan sin tener en nuestro entorno la sensación de que esas noticias son importantes para la mayor parte de nuestros amigos y conocidos heterosexuales. Estas fechas son también las más propicias para experimentar este vacío, al que un amigo activista calificaba, no sin acierto, “homofobia de baja intensidad”.

 

                                                                                                                      Eduardo Nabal