CONTRA LA NORMALIDAD o SOBRE LA URGÉNCIA DEL FRENTE FRENOPÁTICO DE BURGOS (F.F.)

"No existen locos. Hay interés en hacer locos.

La locura está en el medio"

 

La peor de las represiones es la más ignorada. La realidad de los llamados "enfermos mentales" no es una realidad poco o mal conocida, sino simplemente escamoteada, tachada de cualquier consideración social o cultural, reducida al más discreto y significativo de los silencios.

Totalmente desprotegidos frente a la institución psiquiátrica, miles de vidas se consumen en la oscuridad de los sanatorios o en el vacío sintético y adormecedor de los fármacos.

Cuando nuevas formas terapéuticas han demostrado su eficacia frente a diferentes problemáticas en nuestra ciudad seguimos anclados en las dinámicas más reaccionarias y sumidos en mentalidades inquisitoriales.

Nuestros psiquiatras representan la peor cara de los poderes fácticos; no es casualidad su estrecha vinculación a la Justicia, La Iglesia y el Ejército.

El pasado Diciembre se celebró en el siniestro escenario del Hospital Militar burgalés un encuentro sobre la psiquiatría y el nuevo Código Penal , patrocinado por una poderosa empresa farmacéutica. Allí se reunieron profesionales de la justicia, al psiquiatría, las instituciones penitenciarias, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad del Estado, que en un clima de complicidad lanzaron al público proclamas y ponencias más propias de un conclave del Santo Oficio que de la profesión médica.

El doctor y comandante Rocañín (bata blanca sobre el uniforme militar, 500.000 pesetas por un informe pericial) adoctrinaba al público presente y a sus colegas sobre como eludir responsabilidades en el ejercicio de sus funciones. El doctor de la Gándara (responsable en su día de la tan proclamada y nunca puesta en práctica Reforma Psiquiátrica) exigía más capacidad y libertad para su profesión, por ejemplo el ingreso psiquiátrico sin autorización judicial, y la obligatoriedad de las fuerzas del orden en colaborar en la detención y traslado centros de reclusión de "sus enfermos". Un perito judicial pedía a los médicos la firma de autorización de sus pacientes antes del tratamiento con "electroshock", pues debería prevalecer la legalidad sobre la "eficacia terapéutica".

Tanto descaro en sus retrógrados planteamientos es solo una muestra de la hipocresía en que se sustentan su desmesurado poder y su total impunidad.

El Frente Frenopático pretende llenar un hueco dentro de los movimientos sociales alternativos de nuestra ciudad, sirviendo de espacio de debate y denuncia sobre una realidad que solo haciéndose pública puede comenzar a mejorar y transformarse. Se necesitan una reacción frente a la represión disfrazada de beneficencia institucional, desenmascarar la reeducación político-social que esconden determinadas terapias y procedimientos médicos.

Hemos de perder el miedo a ese espacio entre obsesivo e innombrable que ocupa nuestra locura, hemos de acercarnos a ella, a su lenguaje y su poder liberador, alejándonos así de la locura formal e institucionalizada que ellos nos ofrecen.

Desde una llamada a la liberación de la insania, desde una denuncia de las normas al uso y del tradicional concepto de "cordura", llamamos a todos aquellos que no se sienten del lado de los "loqueros" para que se acerquen a conocernos, contarnos sus experiencias o a que aporten de cualquier modo su granito de arena en nuestra lucha cotidiana contra "la normalidad".

FRENTE FRENOPÁTICO DE BURGOS (F.F.)