POR LOS PELOS

 

CRÓNICA DE LA REUNIÓN DE OSOS EN SEVILLA “GUADALKIBEAR 2000”

 

Por: Javier Sáez

 

(Artículo aparecido en la revista ZERO, número de diciembre de 2000)

 

 

Del 12 al 14 de octubre tuvo lugar en Sevilla "GUADALKIBEAR 2000", una reunión de osos y admiradores organizada por el grupo de chat #gay_osos-IRC. Hispano (Sección Sur). El fenómeno de los osos se ha consolidado en España como uno de los nuevos referentes alternativos de la cultura gay. En Sevilla se dieron cita más de 200 osos y cazadores de todos los rincones del país. Durante tres días los osos invadieron la ciudad, disfrutaron de la hospitalidad sevillana y mostraron al mundo una faceta poco conocida de la vida gay, la belleza de los cuerpos grandes y peludos. ¡El vello es bello!

 

 

Desde hace unos años los osos españoles y sus admiradores se han organizado por medio de un canal de chat, #gay_osos (IRC.Hispano), donde muchas personas charlan a diario y crean vínculos de amistad y solidaridad. Pero como la vida virtual necesita de la vida real, este colectivo se reúne periódicamente para verse en carne y hueso, divertirse, conocerse y abrirse a otras personas interesadas en el universo oso. Son las llamadas kdds (quedadas). En España se han celebrado ya unas cuantas, en Madrid, Zaragoza y Barcelona. Ahora le tocaba el turno a Andalucía, esta tierra de mezcla de tartesios, árabes, romanos, y fenicios nos esperaba con sus osos de barbas negras y ojos almendrados. Del 12 al 14 de octubre de 2000 tuvo lugar en Sevilla GUADALKIBEAR 2000, una de las reuniones más multitudinarias de osos y admiradores que ha habido nunca en España. Más de 250 personas se dieron cita en la ciudad, para sorpresa de sus habitantes, que no podían creer que ese montón de hombretones velludos con pinta de leñador fueran gays. Como dijo un niño que se nos acercó: “¿que vosotros sois homosexuales? No me lo creo.”

 

Los organizadores, Coone, Leugim, Er_Javi y Chasersev (de IRC.Hispano #gay_osos Sección Sur), con la ayuda de otras personas, prepararon cuidadosamente la reunión desde finales del verano, y crearon una práctica página web donde los asistentes se podían inscribir e ir conociendo el programa. El canal del chat fue el principal medio de comunicación para difundir la convocatoria por todos los rincones del país, e incluso fuera de España (acudieron algunos osos de Argentina, de Estados Unidos y de Francia). El primer día de la reunión nos dimos cuenta de la enorme diversidad de gente que había acudido a la kdd sevillana; no sólo había osos grandes y barbudos, también acudieron como es lógico los llamados “cazadores” (chasers), hombres que, no siendo osos, se sienten atraídos por ellos. A eso de la medianoche fuimos a la discoteca Glory Hole, donde se repartieron las acreditaciones con el nick (apodo) usado en el chat para poder reconocerse. Y aquí empezaron las primeras sorpresas: el oso con el que habías chateado durante meses resultaba ser un hombretón estupendo al que por fin podías abrazar, o un chico con el que esperabas tener una aventura aparecía agarrado a su marido con cara de “lo siento, pareja cerrada”. De todas formas, las kdds no son convocatorias pensadas con la sola intención de ligar, son también y sobre todo una fiesta, una forma de conocerse y de divertirse. La larga noche en la discoteca permitió los primeros contactos del personal, que se irían consolidando durante el largo fin de semana.

 

El día siguiente se abrió con una ronda de tapas y una interesante visita turística de la ciudad que habían programado los organizadores, con Leugim como guía. Tras el paseo, nos fuimos a la fiesta de la sauna Nordik, en pocos minutos el lugar fue un hervidero de hombres peludos y grandotes intentando sujetarse en torno a la cintura unas toallas ridículas que no estaban diseñadas para esos cuerpos. Enseguida la piscina de la sauna se vio desbordada (literalmente) por una parte de los asistentes, algunos saboreaban en el bar la sangría que ofrecía la casa, mientras otros se perdían por los laberintos. Para muchos fue una novedad, era la primera vez que visitaban una sauna; como nos comentaba Cbubu, un comunicativo cazador de Murcia: “había hecho un prejuicio de estos lugares pensando que te metían mano nada más descuidarte y he de decir públicamente que todo el mundo es muy respetuoso. Impera el lenguaje de las miradas, los roces entre masaje y masaje...”.

 

En efecto, otro fenómeno interesante de las kdds de osos es que en ellas se reúnen personas de muchas partes de España, muchos de ellos de ciudades y pueblos pequeños donde internet y el chat son las únicas formas de contacto con el mundo gay, lugares donde el armario pesa y donde no hay espacios públicos de comunicación. Patrick, un oso de París, nos comentaba que “estoy sorprendido del ambiente que hay en España. La acogida ha sido muy calurosa y veo a la gente muy desinhibida, más libre. En Francia la cosa está peor, hay muchos osos en el armario, y hace falta evolucionar un poco, la gente solo sale por la noche y no se anima mostrarse en la calle, no quieren salir del bosque”. En efecto, la reunión tenía algo de liberador, la posibilidad de salir a la calle y divertirse en grupo en espacios públicos. Ese tópico que la tradición heterosexual ha difundido siempre sobre la cultura gay como un mundo sórdido, cerrado y triste, sólo para jóvenes, se viene abajo con este tipo de reuniones, donde lo que predomina es el buen humor y la aceptación de la diversidad. Preguntamos a Sean, un encantador oso polar de 55 años: “es una experiencia muy buena de convivencia, he ido ya a cuatro de estas reuniones, y nunca me he sentido rechazado por mi edad”. En efecto, comprobamos que para muchas personas la edad no era un inconveniente, sino un valor.

 

Después de la sauna nos encaminamos a otro de los eventos importantes del día: la cena oficial. Dos autobuses nos llevaron al restaurante en las afueras de la ciudad, una especie de salón de bodas y bautizos donde tomamos asiento unas 120 personas. Tras la cena se inauguró el karaoke como aperitivo antes de la elección de Mr. Guadalkibear y Mr. Chaserkivir. El maestro de ceremonias de esta velada fue Oss, un hermoso oso sevillano que se encargó de calentar el ambiente y presentar a los esforzados cantantes del karaoke. Una de las actuaciones más celebradas fue la del trío que puso nueva letra a Juanita Reina (“Yo soy OBesa, la que miente cuando se pesa”). Pero la guinda de la noche fue la versión improvisada de “It’s raining men” a cargo de tres osos ataviados con pelucas surrealistas, zapatos con plataformones y calcetines, y una especie de cortinas de lamé enrolladas al cuerpo. Semejante aparición provocó el descojone general, y el público acabó subiéndose al escenario para bailar con ellos.

 

Tras el karaoke se presentaron los candidatos a Mr. Guadalkibear y Mr. Chaserkivir, aunque aquí se echó en falta un poco más de descamise por su parte (sólo Gorka, un oso de Bearcelona, se atrevió a mostrar su velludo cuerpo serrano, ataviado con un arnés de cuero). Espartac de Sevilla resultó elegido Mr. Guadalkibear, y Chubchaser, de Madrid, Mr. Chaserkivir. La noche terminó en la fiesta Viernes 13 en la discoteca Itaca, donde pudimos degustar videos de osos en pantalla grande y bailar hasta el amanecer.

 

El sábado, tras el tapeo hicimos una visita improvisada a las iglesias de la ciudad de la que se encargó Oss, que nos brindó un itinerario sorprendente por algunos barrios de Sevilla. En una de las iglesias se nos acercó una monjita muy anciana sorprendida de ver “a un grupo de hombres tan guapos y tan apuestos reunidos ante esta iglesia”. Nos preguntó si éramos de alguna asociación pero nadie fue capaz de decirle la verdad, aunque todos comprendimos que a ella también le iban los osos. La intervención de la monja dio lugar a un debate de interés. Uno de los osos congregados comentó: “me gustan estas reuniones porque puedes ir por la calle en grupo y nadie nota que somos gays, no como cuando vas con alguna de esas locas”. ¿Plumofobia en el mundo oso? Algo de eso hay. Para algunos osos la virilidad que exhiben es una garantía de discreción, de integración social en el mundo hetero, un nuevo armario tapizado con el pelo de la barba. Por suerte otro saltó en sentido contrario: “a mí me encanta que los heteros sepan que soy gay, porque tienen el estereotipo del marica afeminado, como algo muy ajeno a ellos, y cuando ven que alguien varonil es gay se les caen todos los esquemas”. Aunque la actitud más subversiva fue la de Horsy, en medio de la cena, se plantó un clavel rojo en la oreja y un pañuelo blanco en la cabeza. El debate no era gratuito, nos remite a una de las paradojas de la vida gay, y de las imágenes que los heteros se construyen de los gays: por una parte, el tópico del gay como persona afeminada y con pluma permite a los heteros un distanciamiento, crear el “otro absoluto”, el gay sería una especie de marciano de otra galaxia que no tiene nada que ver con los hombres, alguien que se puede “tolerar” mientras se quede en su mundo de lentejuelas y zapatos de tacón. La paradoja es que, a su vez, la pluma puede ser muy rompedora precisamente porque pone en cuestión el modelo de masculinidad hetero, y la separación radical entre los géneros. En cualquier caso, lo cierto es que los osos, con su valoración de la masculinidad, han disuelto ese tópico de gay = afeminamiento.

 

En otra de las iglesias pudimos contemplar un cuadro de "La última cena" que nos hizo descubrir uno de los primeros antecedentes históricos de la cultura osuna. Uno de los amigos comentó lo buenos que estaban los doce apóstoles, y todos recordamos cómo se nos caía la baba de pequeños con las películas de Zefirelli cuando Jesús reclutaba osazos en las carpinterías de Belén y en los puertos de pescadores del lago Tiberiades. Como la conversación sobre las relaciones entre los apóstoles y Jesús iba subiendo de tono (que si Judas le traicionó por celos, que si Pedro era su favorito, pero le negó tres veces porque estaba armarizado), salimos de la iglesia para continuar la charla. Alguien planteó que "le gustaban ese tipo de hombres porque eran naturales, como los osos que nos reunimos aquí, sin disfraces". No todos estaban de acuerdo. ¿Hasta qué punto participan los osos de la representación? ¿Es realmente "natural" recortarse la barba cuidadosamente, ir a la discoteca con una camisa de franela a cuadros que da un calor insoportable y con botas de montaña, o entrar con gorra en un sitio tan poco soleado como el cuarto oscuro? Pues no. De modo que llegamos a la conclusión de que nuestra masculinidad o nuestra estética son también una representación, una lúdica puesta en escena de nuestros fetiches. En realidad, sólo los osos de Picos de Europa viven en la naturaleza, nuestra sexualidad siempre está marcada por símbolos y disfraces, aunque en este caso el símbolo intenta borrarse a sí mismo, intenta escribir o inventar lo natural.

 

Otra explicación de nuestro guía nos dio más pistas sobre esto. Oss comentó que la historia de la imaginería sevillana era la historia de la moda, las vírgenes eran talladas según los gustos de cada época (más o menos gordita, más o menos dolorosa, con el pelo a la vista u oculto…), incluso algunas de ellas eran desbastadas siglos después para adaptarlas a la estética dominante. Esto nos remitió a la propia historia de los osos, cómo la cultura gay ha cambiado y ahora acepta esos cuerpos velludos y pasados de kilos como algo bello. A su vez, uno mismo se adapta, usa trucos para parecer más atractivo en un contexto osuno, baja la voz una octava cuando intenta ligar con alguien, o se desabrocha como por accidente un botón de la camisa para que se vea el pecho lobo. Esta valoración de los cuerpos osos ha tenido importantes efectos para la vida de muchos gays. Uno de los organizadores de la kedada, Leugim, nos comentaba más tarde que "cuando salí del armario no sabía que había osos, o gente delgadita a quienes les gustaran los gordos y feos como yo; cuando fui a la primera kdd en Madrid iba con una depresión enorme y después de ver aquello volví alucinado, después de conocer este mundo he empezado a vivir”. 

 

El evento más espectacular de GUADALKIBEAR 2000 fue la fiesta nocturna en el barco que nos esperaba anclado junto a la Torre del Oro. Acudieron más de doscientas cincuenta personas entre osos y cazadores. Por supuesto, nada más subir a bordo comenzaron las bromas sobre la capacidad de la nave y su posible hundimiento ante la envergadura de los tripulantes, así que el barco fue rebautizado como Titanic. Un Titanic sin “camarote-oscuro”, en el que los posibles ligues se iban a tener que desarrollar con la barba al viento. En el piso inferior los más bailones asaltaron la discoteca, mientras que arriba en cubierta dos camareros estilo Schwarzenegger del bar El hombre y el oso servían copas que animaban al personal a romper el hielo. Los menos frioleros se aventuraban a salir a las terrazas de la proa y la popa de la nave para tomar el aire fresco o buscando algo más de intimidad. El barco, decorado con la bandera gay de la diversidad, zarpó a la una de la noche y nos dio un largo paseo por el río: puentes, palmeras, y pabellones abandonados. La cosa se animó todavía más con el juego de los telegramas: los organizadores se encargaban de transmitir los mensajes que nos íbamos enviando osos y cazadores con ganas de ligar, o de soltarle a alguien un buen piropo. En la discoteca hubo un espectáculo de strip-tease “alternativo”: en vez del típico cachas de cuerpo danone, pudimos ver en acción a un artista bastante rellenito. La fiesta siguió hasta el amanecer. En aquel barco memorable osos y chasers vivieron aventuras, hicieron amigos, tantearon nuevos amores, se emborracharon, y bailaron a la luz de la luna llena, con la alegría de saber que no iban a volver nunca más a las cuevas.

 

 

INTRODUCCIÓN AL MUNDO OSUNO

 

El fenómeno social de los osos surge a finales de los años 80, dentro de la comunidad gay de San Francisco. Se trata de un movimiento alternativo a la moda estética imperante en los circuitos gays. Esta moda, promocionada por los medios de consumo y publicidad, ensalza el cuerpo joven, esbelto y sin vello como modelo de la belleza y de la cultura gay. Sin embargo muchas personas no se identifican con ese estereotipo, sino con atributos muy diferentes: la barba, el cuerpo velludo, la madurez, la corpulencia, la masculinidad o la barriga pueden ser también objeto de deseo, aunque la maquinaria comercial que construye las identidades gays nunca antes había reconocido esta posibilidad. Pero los movimientos sociales y los canales del deseo encuentran siempre rendijas que van más allá de la publicidad o la moda, y los osos han ido saliendo de sus cuevas poco a poco para mostrarse orgullosamente.

 

La primera publicación que se dedicó a difundir el mundo oso fue "Bear Magazine", a partir de un grupo de personas que se reunían en un bar de moteros, el Lone Star de San Francisco. Lo que en principio era un pequeño movimiento de la sub-cultura gay de esta ciudad se fue extendiendo con el boca a boca (ejem) a otras regiones, y también con los BBS, redes de información y tablones de anuncios por Internet. Se produjo poco a poco una importante transformación en los circuitos gays, un cambio para muchas personas en la manera de mirar a los demás y de mirarse a uno mismo. La promoción del modelo de belleza gay estandarizado generaba una especie de exclusión, si no real, al menos sí imaginaria, de modo que los gays gordos, peludos y maduros se consideraban a sí mismos feos, con pocas posibilidades de relacionarse afectivamente o de tener éxito sexual. Con la aparición de este movimiento se da una valoración de esos cuerpos, los osos tienen ahora una referencia cultural que les ha servido para crear lazos sociales y de afecto, para sentirse atractivos y deseados, y también para romper el estereotipo universal de los gays como personas afeminadas o fascinadas por el cuerpo adolescente.

 

Además de las referencias físicas, los colectivos de osos suelen potenciar ciertos valores, o por lo que llaman "una cierta actitud": la amistad, la solidaridad, lo masculino, la tolerancia, lo lúdico, y una cierta pachorra, son algunos de los valores que se encuentran a menudo en los ambientes de osos, o al menos en los escritos sobre dicho ambiente. El fenómeno osuno ha generado en la década de los 90 sus propias formas de organización, de imagen y de activismo. En la actualidad hay colectivos y bares de osos en muchos países del mundo, se celebran reuniones periódicamente, y se publican numerosas revistas (Bear Magazine, American Bear, Husky, etc), vídeos y páginas web. Han aparecido estrellas del porno oso (Jack Radcliffe es quizá el más conocido) y hasta se han publicado dos largos ensayos analizando el fenómeno social de los osos, "The Bear Book. Readings in the History and Evolution of a Gay Male Subculture" volumen I y II,  por Les Wright.

 

El movimiento de los osos se encuentra ahora mismo en una interesante encrucijada. Como todo movimiento social emergente, con el tiempo y el éxito llega un momento en que se produce una especie de institucionalización, una pérdida de la espontaneidad y diversidad iniciales. En los Estados Unidos, que es donde más tiempo lleva funcionando este tipo de asociaciones, se observa ahora en el circuito oso una notable estandarización en la estética y en los discursos, una nueva "selección natural" del más fuerte (en este caso, del más oso), de manera que algunos acaban bastante alienados en un intento de ser el “oso total”, o en una depuración excluyente de los que no cumplen todos los "requisitos". En España, por suerte, el movimiento es mucho más abierto y variado. La encrucijada de la que hablamos consiste en saber si los osos, en vez de caer en una nueva fijación de estilos y conductas, serán capaces de abrirse a otras formas de relación y de reinventar sus cuerpos, sus prácticas y su estética.

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Guía de recursos osunos en España:

 

http://www.lacuevadeloso.org/  La Cueva del Oso, página de #gay_osos del canal irc.hispano: textos, contactos, actualidad de osos en España, recursos para el chat.

http://www.arrakis.es/~er_javi excelente página de Er Javi: fotos, vídeos, crónicas de otras reuniones de osos.

 

http://www.geocities.com/guadalkibear/ la página del evento de Sevilla.

 

http://www.geocities.com/bearcelona/  web de los osos de Barcelona

 

http://www.terra.es/personal3/gmspain página del grupo Gorditos, coordinado por José María Meseguer, un veterano en el mundo de los osos.

 

http://www.geocities.com/planetaoso/ Osos de la Costa del Sol

 

http://www.bearagon.org/  Grupo de osos de Aragón 

 

 

La próxima kdd de #gay_osos será en Barcelona, entre los días 12 y 16 de abril de 2001.

 

 

Bares de osos:

-         HOT, C/ Infantas 9, Madrid.

-         New Chaps, Av. Diagonal 365, Barcelona

-         El hombre y el oso, C/ Amor de Dios, Sevilla.

 

Bibliografía:

-         "The Bear Book. Readings in the History and Evolution of a Gay Male Subculture". Autor: Les Wright (editor). Harrington Park Press, Binghamton, Nueva York, 1997. (La segunda parte de este libro, “The Bear Book II”, acaba de publicarse en la misma editorial en noviembre de 2000). Se puede leer un resumen del libro en la página de internet  www.bearhistory.com