GARCIA CANEIRO, J. & VIDARTE, F.J., Guerra y filosofía. Concepciones de la guerra en la Historia del Pensamiento. Tirant lo blanch, Valencia, 2002, 213 páginas, en Paideía (Madrid), nº 67, 2004.

 

            Fue Ortega y Gasset quien escribió que "la cortesía del filósofo es la claridad", máxima ésta tantas veces olvidada y que siempre es oportuno recordar. La filosofía, como cualquier otra rama del saber, ha ido gestando, a lo largo de los siglos, un vocabulario propio, estilos narrativos diversos así como distintos métodos de análisis e interpretación de la realidad, constituyendo de este modo una tradición a la que nosotros, sus herederos, no podemos renunciar, so pena de no hacer justicia a su especificidad. El filósofo tiene que responder a un doble imperativo. Por una parte, respetar y ser fiel a ese pasado del que se hace cargo, asumiendo la complejidad de su disciplina, y por otra, mantener una decidida vocación por ser comprendido. Muchas veces nos encontramos con textos que se parapetan tras una jerga oscura y engorrosa que, con apariencia de seriedad y profundidad, muestran solo una vacuidad intelectual. No es el caso de este libro. Sus autores no han cedido a la facilona tentación de perderse en una exposición farragosa y críptica. Muy al contrario, y gracias a su plasticidad expresiva y competencia intelectual, nos ofrecen un discurso claro, diáfano y excelentemente documentado. 

 

El título muestra a las claras el contenido del texto. Se trata del audaz intento de conjuntar en un mismo sintagma "guerra y filosofía". El lector asiste a una exposición histórico-sistemática, desde el punto de vista filosófico -aunque no todos los autores convocados sean filósofos de formación-, del fenómeno de la guerra, cuestión ésta bastante descuidada por los manuales clásicos que adornan nuestras bibliotecas. Esta carencia de monografías contrasta con el innegable hecho de que todo pensador, directa o indirectamente, se ha enfrentado con el problema de la violencia extrema que supone la guerra. Dada la situación de indigencia de que partimos, quizá sea demasiado pretencioso esperar que los profesores José García Caneiro y Francisco Vidarte llenen este vacío, pero de lo que no dudamos es de que con su modesto trabajo han abonado el terreno para nuevas y fructíferas líneas de investigación.

 

En el libro podemos diferenciar cuatro apartados, aunque esta división no se corresponda con los capítulos en que la obra se distribuye. Se abre con una breve introducción que justifica el porqué de este texto, las razones que han llevado a sus firmantes a redactarlo, aduciendo como motivo fundamental la constatable laguna de escritos de esta índole en el campo de la filosofía.

 

El segundo capítulo se interna en las causas de la guerra y que los autores agrupan en tres: una primera teoría la relaciona con la naturaleza del hombre, con su constitución biológica o psicológica; una segunda interpretación apunta a nuestra dimensión grupal. No interesa tanto la motivación del individuo, atomizado y desvinculado del resto, cuanto que es miembro de un colectivo y está enraizado en una estructura que lo desborda y en la está implicado. Según esta vía de investigación, las guerras se originan y desatan porque formamos parte de un entramado social; finalmente, los conflictos son provocados por la existencia de los Estados y las fricciones que indefectiblemente se producen entre ellos.

 

El tercer bloque, el más amplio de todos, es la narración rigurosa de lo que una serie de pensadores han escrito sobre la guerra, acompañando los responsables del libro sus explicaciones con pequeños fragmentos extractados de las obras más representativas de los autores seleccionados. Para facilitar la lectura y teniendo en cuenta el carácter pedagógico e introductorio del texto, las exposiciones se encabezan con una pequeña ficha biobibliográfica. El criterio adoptado es histórico-lineal. Comienzan con los griegos (Platón, Aristóteles, Tucídides) para pasar a los medievales (Agustín y Tomás de Aquino), renacentistas (Maquiavelo, Bodino y Grocio), modernos e ilustrados (Hobbes, Montesquieu, Rousseau y Hume), pacifistas (Saint-Pierre y Kant), después, Clausewitz y sus coetáneos, Hegel y Fichte, en el XIX los "maestros de la sospecha" (Marx, Nietzsche y Freud) y ya finalmente en el XX las figuras de Ortega y Gasset y Schmitt, para terminar este viaje con los planteamientos de Foucault, Deleuze & Guattari y Baudrillard quienes invierten, en mayor o menos medida, la célebre fórmula del general prusiano, Clausewitz, "la guerra no es más que la política del estado proseguida por otros medios".

 

Aunque el punto anterior es el más denso y extenso de la obra, no es intención de García Caneiro y Vidarte limitarse a proporcionar una correcta información de lo que los filósofos han cavilado acerca del hecho que nos ocupa. Por este motivo, el libro se cierra con una reflexión sobre la mutación que está sufriendo el concepto de guerra en la actualidad y que ha empezado por afectar a la propia palabra que ha sido sustituida en los discursos oficiales por el eufemismo "conflicto armado". Desde el derrumbe de la Unión Soviética y la caída del Muro de Berlín, unido al fabuloso desarrollo de las teletecnologías, asistimos a unos cambios tan frenéticos que apenas barruntamos hacia donde nos encaminamos. El término que mejor define las transformaciones que están en curso sería "globalización", que, entre otras cosas, cuestiona la soberanía del estado-nación, y con el que se hace referencia a un proceso de expansión política, económica, tecnológica y cultural auspiciado por Norteamérica y la Europa Occidental. En el contexto de este nuevo mundo, se evidencia la necesidad de reexaminar la pertinencia de aquellos conceptos que han perdido su operatividad y se han vuelto, en consecuencia, obsoletos como es, por ejemplo, la rigurosa delimitación del enemigo, que para el jurista alemán Schmitt constituye el humus de la política. Sólo podremos comprender "las guerras que vienen" o que ya han venido, si somos capaces de inventar categorías que nos ayuden a hacer frente, con un mínimo de solvencia intelectual, a los retos que nos plantea nuestro presente, entre los que hemos de incluir, como testimonian los fatídicos acontecimientos del 11 de Septiembre y a los que los autores del libro no son ajenos, el terrorismo que teje enmarañadas redes con conexiones transnacionales y amenaza ese mínimum de paz internacional deseable.

 

 

 

 

 

                                                                                              Luis Aragón González.