REPENSANDO CAMELOT: JOHN F. KENNEDY, LA GUERRA DE VIETNAM Y LA CULTURA POLITICA DE EE.UU.

por NOAM CHOMSKY

EDITORIAL LIBERTARIAS/PRODHUFI. 1994.

251 PAGINAS.

Nadie se esperaba tan pronto otro libro de Noam Chomsky después del enorme esfuerzo analítico y documental que supuso su anterior libro, 501, la conquista continúa.

En esta ocasión Chomsky aborda la figura de JFK con dos objetivos: el primero, estudiar qué hay de cierto en la conocida imagen de JFK como un político diferente, progresista, pacifista, con intención de retirar las tropas de Vietnam, que habría sido víctima de un complot (CIA, Johnson, etc) por atreverse a contradecir los intereses de los poderes fácticos de EE.UU. (la tesis de la película JFK de Oliver Stone).

El segundo objetivo pretende mostrar cómo la política debe ser entendida en el marco de la cultura, la historia y la sociedad, y no como la acción individual de determinadas figuras (los políticos, tal o cual presidente). En este sentido, Chomsky consigue reubicar a JFK en el entramado de la cultura política de EE.UU. Esta cultura, que se ha consolidado a lo largo de los siglos, tiene unos dogmas precisos, unos canales de información, unos grupos de presión y una visión de la política internacional que conviene poner de manifiesto.

Chomsky utiliza tres tipos de materiales para su investigación: el historial interno de la Administración Kennedy (los Pentagon Papers y otros documentos oficiales disponibles), las declaraciones públicas del propio Kennedy y de su equipo durante su mandato, y las decisiones políticas y militares tomadas por Kennedy. Dicho de otro modo: se recoje lo que dijo en privado, lo que dijo en público y lo que hizo. A partir de estas tres fuentes documentales Chomsky analiza el período 1961-1964 para conocer la actitud de Kennedy en la guerra de Vietnam, y para ver qué hay de cierto en esa aureola de nuevo Camelot que rodea a Kennedy desde los años 70 hasta la actualidad.

A partir del estreno de la película JFK, la teoría del complot tuvo mucha aceptación, incluso en numerosos sectores de la izquierda (tanto en EE.UU como en España): "pobre Kennedy, asesinado por la CIA y los militares; claro, como se oponía a la guerra de Vietnam...". Los resultados del apasionante estudio de Chomsky son sorprendentes, al menos para el que haya asumido la imagen de Kennedy-Camelot (o el tópico de la película).

EE.UU. había instaurado un régimen títere en Vietnam del Sur en los años 50 con el objetivo de que gestionara el terror entre la población vietnamita y aniquilara los movimientos populares de izquierda. Aunque el gobierno de Vietnam del Sur cumplía concienzudamente las órdenes de EE.UU. de asesinar en masa a la población civil, Kennedy intervino para profundizar en esta noble labor de libertad y democracia, y añadió a este régimen de terror la agresión militar directa en 1961, provocando una escalada de la guerra. A partir de esta decisión, y de las previsiones optimistas de victoria, todas las declaraciones de Kennedy privadas y públicas hasta su muerte en 1963 insisten en la necesidad de continuar la agresión militar en Vietnam del Sur.

Las escasas declaraciones de JFK que consideraban la posibilidad de una hipotética retirada se refieren siempre a una retirada una vez obtenida la victoria, y en ningún caso a una retirada con derrota. Profundizando en esta actitud, Kennedy rechazó siempre a los colaboradores que sugirieron la retirada de Vietnam, incluidos muchos militares de EE.UU. que veían la intervención como un error con precedentes (Corea).

Chomsky nos ofrece en su libro una descripción precisa de la política de EE.UU. en los años 60 en Vietnam, y para ello aporta abundante material documental de gran valor para el que quiera estudiar este periodo de la historia. Además, analiza con detalle cómo se construyó, a partir de la ofensiva del Tet de 1968, la imagen de Kennedy como hombre pacifista y moderado. Esta parte del libro es especialmente reveladora, porque muestra cómo se puede conseguir dar verosimilitud a un fenómeno irreal del que no hay ninguna evidencia documental o argumental. En esto, la colaboración de los medios de comunicación es fundamental.

La estrategia básica es conocida: 1º) considerar las numerosas declaraciones públicas y privadas de JFK a favor de la acción militar en Vietnam como estrategias para engañar a la derecha, y 2º) presuponer, por un acto de fe, una intención diferente que anidaría en el fondo de su corazón (pero de la que, desgraciadamente, no hay datos). Si a eso se añade una red de asesores, colaboradores y compañeros malvados que engañaban a Kennedy constantemente, ya tenemos la base para la purificación histórica: él no sabía lo que hacía ni lo que estaba pasando; sus intenciones, en el fondo, eran buenas (por cierto, en términos generales, este dispositivo también lo utiliza por aquí cierto presidente de gobierno español).

Kennedy no sólo no contradijo en nada las políticas habituales de EE.UU. a lo largo de su historia (financiación de golpes de estado, apoyo a regímenes dictatoriales, invasiones militares, gestión del terror con escuadrones de la muerte, política interior en favor de los más ricos, inversión prioritaria en industria militar) sino que supuso uno de sus ejemplos más canónicos, muy cercano a políticos como Reagan. Una vez demostrado esto, Chomsky pasa a estudiar los años posteriores, con la creación del mito de Kennedy-Camelot, y la reconstrucción forzada de la historia acusando a Johnson como único responsable de la guerra de Vietnam.

Pero lo más importante del análisis de Chomsky es que trasciende las figuras individuales de estos dos presidentes para centrarse en lo que él llama la "cultura política de EE.UU.", introduciendo una dimensión social en la comprensión de la política (lo que incluye los dogmas asentados en la opinión pública y en los medios de comunicación, y su vinculación a los intereses comerciales).

Una vez más, Chomsky nos proporciona una herramienta afilada e irónica para combatir la propaganda, el primer paso para intentar cambiar en algo el mundo en que vivimos.

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