LA COMEDIA HETEROSEXUAL

 

Un simulacro (acción que se realiza con la apariencia de lo que expresa, pero sin serlo en realidad) puede consistir, por ejemplo, en exagerar aquellos rasgos o actitudes que en la vida social cuentan como aparente heterosexualidad. Esta apariencia de heterosexualidad se muestra de diversas maneras y cumpliendo diversas funciones. Se muestra en una mujer cuando acentúa la cadencia de sus movimientos como rechazo compulsivo al género abyecto o femineidad fracasada que culturalmente se atribuye al lesbianismo.

Hablar de la vida como actuación, como reiteración de las normas o conjunto de normas que adquieren un estatus de acto en el presente precisamente a través de la disimulación de las convenciones de las cuales son repetición, es hablar también, sin lugar a dudas, de uno de los principales efectos del monopolio existencial que la heterosexualidad ha obtenido históricamente: normas psíquicas que sancionan y construyen la sexualidad, la identidad de género y la propia relación entre los géneros en términos estrictamente heterosexuales.

Para conceptualizar la heterosexualidad como una comedia - lo cual pretende ser nuestro principal objetivo - lo más socorrido parece, sin embargo, la idea de mascarada. El simulacro y la actuación no dejan de presuponer la existencia de un "ser" que permanece oculto tras la apariencia del otro "ser" que en realidad se expresa, en este caso, con la reiteración de normas heterosexistas de comportamiento. La mascarada implica más bien la reducción de todo ser a una forma de apariencia, a la apariencia de ser. Es en base a esta idea de mascarada que las categorías paródicas de la heterosexualidad presentes en la cultura homosexual, como las relaciones butch-femme,

adquieren su potencial subversivo, por el radical cuestionamiento de toda forma de autenticidad sexual que suponen. El gay o la lesbiana es ya al/la heterosexual no como una copia (una repetición, una reiteración) es a un original, sino como una copia es a una copia. La replicación mimética de sus signos de reconocimiento, la apropiación ¿indebida? de sus señas de identidad exponen el carácter paródico de la heterosexualidad hasta sus últimas consecuencias. Aunque también su persistencia como ideal erótico insoslayable.

Las muchas funciones histriónicas de la heterosexualidad en el presente gai y lesbiano ( de entre las cuales una drag-queen rodeada de chicos musculosos constituye su más hiperbólico exponente) pueden localizarse tanto en el ámbito de la resistencia cotidiana a un entorno hostil (acentuar la adecuación a los imperativos heterosexistas del género cuando se está en público), como en el de la intimidad sexual (jugar a que él

o ella- es el príncipe que te rescata del limbo), como en el del lenguaje subcultural (quién no ha dicho alguna vez "¿Nena, dónde está tu marido?"), como en el estrictamente político (la apropiación pública de los elementos rituales del matrimonio heterosexual, incluido el canónico, para reivindicar una serie de derechos de la pareja homosexual).

 

Rectificar la segregación sexual de las costumbres, y su difusa e implícita violencia, ha sido una de las principales funciones de esta teatralidad con fines políticos.

Las Veladas Maricas del grupo neoyorkino Queer Nation son un ejemplo prototípico de ello "Invadiendo los bares heteros, por ejemplo, las petardas escenifican una producción de sentimentalidad y placer que reflejan la ordinariez de los cuerpos maricas. La banalidad que exponerse en un bar veinticinco parejas del mismo sexo y la estupidez de un grupo de moñas jugando a las cerillitas difuminan la distancia crucial entre los placeres ordinarios de la sociedad hetero y el mundo gai. Ni informativas ni particularmente espectaculares, las Veladas Maricas

demuestran dos verdades ominosas a la cultura heterosexual: una, que la identidad gai no puede considerarse nunca más un contraste fidedigno de la hetereidad, y dos, que lo que se buscaba como una actividad restringida a al subcultura gai se ha convertido en algo inestable e improvisatorio, representando sus placeres en un teatro cerca de ti.".

Enlazando este planteamiento con el pensamiento de Monique Wittig, "ser" lesbiana o gai consistiría entonces no en reconocer el sexo de una misma, sino en introducirse en una confusión y proliferación de categorías que hacen del sexo la categoría imposible de identidad. Una constelación de identificaciones que no acaban de conformar los estándares de integridad sexual y de género. En cualquier caso - aunque tal vez Wittig no estuviera muy de acuerdo con esto - es a partir de la citación, distorsión, exageración o remedo de las normas heterosexistas de comportamiento (de habitar las prácticas que posibilitan su rearticulación).

La apropiación, por parte de gais y lesbianas, de rituales tradicionalmente considerados pilar de la pareja heterosexual y la familia, como las bodas y los funerales - ambas cosas, tal vez, o al menos en parte, consecuencia de casi dos décadas de sida - ha resultado una de las cuestiones que más ampollas han levantado en los últimos tiempos. Esta reclamación de instituciones para celebrar públicamente la alegría del amor o llorar la pérdida constituye un fenómeno especialmente llamativo. La actitud de la reacción homófoba es, en este sentido, fácilmente explicable: en estos rituales no existe, como en el simulacro o la actuación, un ser que se oculta tras otro ser, ni como en la mascarada, una mera apariencia de ser. En los rituales de las bodas o los funerales nos encontramos con individuos que sin "fingir ser", en este caso, heterosexuales, ni dejar de "parecer ser", en este caso, gais o lesbianas, "se comportan como si fueran", en este caso, cónyuge o el pariente. Absolutamente irritante para quienes siguen negándole al vínculo homosexual, y a las comunidades de vida generadas por la experiencia homosexual contemporánea, función estructurante o forma de trascendencia alguna.

No cabe duda que la teatralidad ritual de estas ceremonias (sobre todo las bodas) en clave familiarista, y sobre todo su centralidad, por no decir su monopolio, en las políticas de representación del movimiento organizado, también ha desatado mas de un conflicto en el seno de las propias comunidades gais y lésbicas. Por su recurrencia y su carencia de elementos distorsionantes (elementos de queering) mas parecen servir, se ha dicho, a la ratificación de ideales impuestos que a la desestabilización de ninguna norma o institución. Todo un desprecio, se ha dicho también, a otros ritos e instituciones gais y lésbicas menos apegados a la nostalgia de la heterosexualidad y la familia, y tal vez por ello, también, menos articulados. Pero esta ha llegado a ser una polémica estéril. O la devolución a una idea ya esbozada en otra línea: la reiteración y la puesta en escena de los imperativos y convenciones del sexo y del género en muy pocas ocasiones

dependen de un sujeto que elige y decide. No hay poder ni sujeto que actúe, solo "un reiterativo actuar que es el propio poder en su persistencia e instabilidad".

 

Es así como la comedia heterosexual se nos revela, una y otra vez, y otra, y otra, en la ya siempre en cartelera comedia del poder.

Jose García

ENTERRANDO A WILDE

 

En el año 2.000 se celebrará el centenario de la muerte de Oscar Wilde, y por este motivo asistimos en los últimos años a numerosos eventos sobre su figura: obras de teatro, biografías, películas, homenajes, reediciones de sus libros... Estas celebraciones han puesto el acento en dos facetas de Wilde bien conocidas, la represión homofóbica que sufrió a manos de la sociedad victoriana y su ingenio y chispa para lanzar aforismos y ocurrencias en las fiestas de sociedad.

Pero la mitificación que se ha creado en torno a estas dos facetas ha dejado de lado la radical crítica social y política que supone la obra y la vida de Wilde.

Es cierto que Oscar Wilde sufrió un trato brutal por la sociedad en que vivió a causa de su homosexualidad, y que el recuerdo de este hecho trágico nos sirve en la actualidad a los movimientos de gays y lesbianas para mostrar al mundo lo que ha sido y sigue siendo la homofobia (aunque se suele olvidar que muchas de las relaciones de Wilde fueron con jóvenes menores de 18 años, lo cual le convertiría en un paria a los ojos de la mayoría de estos grupos hoy en día). En una sociedad que aún se niega a admitir el daño que supone la homofobia en el mundo, utilizar la figura de Wilde como icono de esta opresión es útil y necesario - del mismo modo que se ha hecho con Lorca en España, a pesar de las presiones del poder para reprimir y silenciar esta denuncia. En un artículo reciente de la revista Zmagazine ("The Oscar Wilde Fad") Michael Bronski ha analizado este proceso de canonización de Wilde cuestionándolo en el sentido de que se ha producido una aceptación cómoda (compasiva) de la sociedad ante este sufrimiento sentimentalizado y de víctima de Wilde, en lugar de darse una reacción de cólera y lucha contra las injusticias homófobas del poder actual.

El segundo aspecto que se ha destacado de Wilde a lo largo de este siglo es el del dandy ingenioso y sofisticado. No hay duda de que Wilde llevó muy lejos la popularización de los juegos de palabras, las frases irónicas y el humor hasta hacer de ellos una forma de arte. Pero reducir a Wilde a una máquina de humor, a un escritor de chistes (editando libros con recopilaciones de frases "ingeniosas" fuera de su contexto original), neutraliza la aguda crítica social y el profundo análisis del comportamiento humano que reside en sus textos. Es decir, convierte en un divertimento inocuo lo que era un amenazador cuestionamiento del sistema de poder de la época.

El teórico queer Jonathan Dollimore, en su libro "Sexual Dissidence: Agustine to Wilde, Freud to Foucault" destaca que hay en Wilde todo un programa social radical en su compresión del artificio en las relaciones humanas y en las estructuras sociales. Dollimore le considera un postmodernista, un adelantado a su tiempo: Wilde afirma que las entidades sociales - desde las personalidades públicas hasta el matrimonio o la ley- están hechas para apoyar las necesidades de los que están en el poder. Y propone que estas instituciones deben ser deconstruidas y reconstruidas para cambiar la sociedad. Incluso hoy encontraremos en pocos sitios una mejor definición de cómo se ejerce el poder y como actuar contra él.

Esta apuesta de Wilde se complementa con dos ideas: la del arte por amor al arte, y la de que las necesidades de la persona están por encima de la estructura social establecida. La tesis de que el arte pueda existir sin una función utilitaria - sino por el mismo placer - así como la idea de que no somos meras piezas en una enorme máquina que es la organización social, supone un cuestionamiento de la ideología social victoriana (y bien mirado, de nuestra propia sociedad).

En su obra "El alma del hombre bajo el socialismo" (editado hace ya tiempo por Tusquets en su colección de "Cuadernos Infimos"), un libro que no se suele citar habitualmente, Wilde insiste en que sólo una atención y expresión de las necesidades de cada persona puede producir un cambio social a gran escala (una idea que no está lejos de libertarios como Bakunin o Chomsky). Wilde insiste en que lo político, lo cultural y lo individual están inextricablemente unidos. Sobre la propiedad privada escribió: "con la abolición de la propiedad privada nadie perderá su tiempo acumulando cosas, símbolos y símbolos de cosas. Uno vivirá. Vivir es lo más raro de este mundo. Muchas personas existen, simplemente". O sobre la pobreza: "El objetivo correcto es intentar reconstruir la sociedad sobre unas bases tales que la pobreza sea imposible". Está claro por qué "El alma de l hombre bajo el socialismo" no es muy citado en nuestros días.

Estas teorías sobre el socialismo y el arte tienen importantes implicaciones sobre la sexualidad. Si el placer debe ser justificado, sólo se puede admitir la heterosexualidad y la reproducción. Pero si el placer puede existir sin justificación (como el arte) la homosexualidad no es ningún vicio. La libertad sexual existirá por tanto cuando la actividad heterosexual no esté ligada a la reproducción. Y por ende, las mujeres sólo serán libres cuando no se espere de ellas necesariamente la reproducción.

El mejor homenaje que podemos hacer a Oscar Wilde es ir más allá del estatus de compasión y víctima, o de reina chistosa, y continuar el trabajo de subversión social y política que inició en su vida y en su obra.

 

Javier Sáez

 

 

REINALDO FURIOSO

"Una de las más tristes lecciones que me ha enseñado esta epidemia es que el auténtico progresista heterosexual, por alguna razón inexplicable, no es necesariamente amigo de la lesbiana o el gay. Luchará a favor de la gente negra, de las mujeres, de los hispanos, por el aborto, por el desarme nuclear o para que la Biblioteca Jefferson permanezca abierta toda la semana. Pero cuando se trata del homosexual, siente náuseas. Intenta explicártelo. Yo no puedo"

LARRY KRAMER, 1986.

 

"Entonces, yo padecía todos los prejuicios típicos de una sociedad machista, exaltados por la Revolución; en aquella escuela desbordada de una virilidad militante no parecía haber espacio para el homosexualismo que, ya desde entonces, era severamente castigado con la expulsión y hasta con el encarcelamiento. Sin embargo entre aquellos muchachos se practicó de todos modos el homosexualismo, aunque de una manera muy velada. Los muchachos que eran sorprendidos en esos actos tenían que desfilar con sus camas y todas sus pertenencias rumbo al almacén, donde, los demás compañeros debían salir de sus albergues, tirarles piedras y caerles a golpes. Era una expulsión siniestra, por cuenta conllevaba también un expediente que perseguiría a esa persona durante toda su vida y le impediría estudiar en otra escuela del Estado- y el Estado empezaba ya a controlarlo todo. Muchos de aquellos jóvenes con sus camas a cuestas parecían muy varoniles. Al ver aquél espectáculo me sentía avergonzado y aterrorizado. "Pájaro, eso es lo que tu eres", volvía a escuchar la voz de mi compañero de estudios cuando estaba en la escuela secundaria y comprendía que ser "pájaro" en Cuba era una de las calamidades mas grandes que le podía ocurrir a un ser humano".

(De "Antes que anochezca" de R.Arenas)

 

"Queridos amigos: debido al estado precario de mi salud y a la terrible depresión sentimental que siento al no poder seguir escribiendo y luchando por la libertad de Cuba, pongo fin a mi vida. En los últimos años, aunque me sentía muy enfermo, he podido terminar mi obra literaria, en la cual he trabajado durante casi treinta años. Les dejo pues como legado todos mis terrores, pero también la esperanza de que pronto Cuba será libre. Me siento satisfecho por haber podido contribuir aunque modestamente al triunfo de esta libertad. Pongo fin a mi vida voluntariamente porque no puedo seguir trabajando. Ninguna de las personas que me rodean están comprometidas en esta decisión. Sólo hay un responsable: Fidel Castro. Los sufrimientos del exilio, las penas del destierro, la soledad y las enfermedades que haya podido contraer en el destierro no las hubiera sufrido de haber vivido libre en mi país.

Al pueblo cubano tanto en el exilio como en la Isla los exhorto a que sigan luchando por la libertad. Mi mensaje no es un mensaje de derrota, sino de lucha y esperanza.

Cuba será libre. Yo ya lo soy.

REINALDO ARENAS, 1990.

 

Fiesta cubana en Burgos. Mojitos, huchas, solidaridad, música y poesía. Estampitas del Che, odas al régimen y testosterona comunista a raudales. Cuba como anatema, símbolo de resistencia pero también de ceguera. Un islote cercado por el aislamiento y la agresión imperialista pero también un régimen interno de terror y silencio. Los integrantes del grupo de música que ameniza la velada son todo chicos. Sus novias se encuentran entre el público .

Si hablas de la situación de las minorías en Cuba te acusan de frivolidad y parcialidad. Con todos sus fallos, Cuba sigue siendo un horizonte, fuera de toda discusión. Un núcleo de resistencia. Hay que ayudar a los cubanos. Y apoyar al régimen. Nadie lo discute.

Los testimonios de los disidentes son vistos como la cháchara despreocupada de exiliados que critican mientras toman un "cuba libre" al frescor de un ventilador en un hotel de lujo de Miami.

Pero no todos los testimonios son iguales. Yo rescato o quiero rescatar en estas líneas un testimonio aterrador que ningún incondicional del régimen de Castro debería dejar de leer. Me refiero claro está a los textos de uno de los mejores escritores de la Isla en el siglo que acaba: Reinaldo Arenas.

La prosa de Reinaldo no pretende ser objetiva. Es de hecho pura subjetividad. Pero es la subjetividad lo que nos interesa recuperar desde los movimientos de liberación sexual y de cuestionamiento de género. Nada hay más válido, ni, en definitiva, más revolucionario, que la subjetividad. Detrás de cada párrafo de esa autobiografía tremenda que es "Antes que anochezca", escrita por Arenas mientras agonizaba de SIDA en un hospital de Nueva York, hay toneladas de rabia, rencor, ira y dolor. Nadie pretende negarlo. Pero eso no le resta ni un ápice de validez.

En los primeros capítulos de su autobiografía nos da imágenes potentes de una infancia rural marcada por el contacto visceral con la tierra, los animales, la pobreza, la presencia de una familia en la que se siente algo extranjero y que le percibe como tal. Nos cuenta también sin ningún tapujo los primeros encuentros sensuales y sexuales, su permanencia en el armario en los años de aprendizaje juvenil sintiendo el despertar de la diferencia sexual pero adaptándose al modelo de campesino machirulo para no ser señalado por los demás. En toda su obra el tratamiento dado por Arenas a las relaciones homosexuales es de una mezcla perturbadora de crudeza, pasión y lirismo. Algunos le han acusado por las descripciones explícitas de sus correrías sexuales juveniles de recrearse en la ilustración gráfica de esos episodios desde una perspectiva autocomplaciente. Es decir de referirse siempre a aspectos de la sexualidad entre hombres centrándose en una genitalidad falócrata, machista en su lenguaje, y que interioriza muchos de los aspectos tópicos sobre lo gay que desde una mirada homofóbica suelen manejarse.

El realismo atroz y la fisicidad de algunos episodios de "Antes que anochezca" contrasta con la delicada poesía de otros capítulos donde se centra en reflexiones y sensaciones de indudable sensibilidad y carga poética. No olvidemos que Arenas es sobre todo un poeta y un narrador de ficciones, en la mejor tradición del realismo mágico de los autores cubanos de su generación y se permite así toda suerte de licencias para dar musicalidad y colorido a su prosa, incluso en "Antes que anochezca", su obra más austera desde el punto de vista de las imágenes barrocas y la fabulación literaria.

No es la prosa poética de Reinaldo Arenas, o sus memorias, o sus piezas breves o su poesía un testimonio asilado de la represión sexual y política (¿debería poner solo política, aun a riesgo de ser malinterpretado?) del gobierno Castrista en el panorama literario cubano. Desde el exilio, exterior e interior, se han sumado otros autores como Severo Sarduy, Abilio Estevez o Virgilio Piñeira nada sospechosos de conservadurismo, o de pro-norteamericanismo. Y antes que todos ellos la prosa difícil y luminosa de su maestro, también represaliado, Lezama Lima. Pero ninguno de ellos ha llegado tan lejos como Arenas en su denuncia de la situación sociopolítica de la Isla desde la literatura, ni ha señalado con tanta insistencia a sus responsables... sin temor a caer en ocasiones en el chismorreo. Una literatura que nos cuenta desde la ficción o desde la recreación biográfica los horrores que el machismo cultural promovido por el machismo y el militarismo institucional han causado en amplios sectores de la población cubana. Junto a los gays, los seropositivos, homos o heteros, las prostitutas, las mujeres en general, los intelectuales o simples escritores no adictos a todos los principios del régimen, los algo críticos con algunos de los errores más sangrantes de la dictadura castrista etc. Desde dentro de Cuba tenemos también testimonios, más tímidos por razones obvias, que nos han acercado a realidades que no suelen aparecer en las publicaciones sobre Cuba que maneja la izquierda divina y ¿radical? europea. Es el caso de la hermosa recopilación de relatos "Toda esa gente solitaria" compuesta por el taller literario del sanatorio de Villa de los Cocos, un Sidatorio donde desde 1986 fueron internados forzosamente los seropositivos cubanos. Sin atreverse a atacar directamente al régimen o a mostrar del todo la política sidófoba y homófoba tal y como lo ha hecho Arenas, estos jóvenes escritores han dejado un testimonio estremecedor que algún día deberá ser analizado con la misma seriedad con la que se analizan hoy las atrocidades cometidas por otros gobiernos latinoamericanos.

En su biografía Arenas muestra como tras unirse a la guerrilla para derrotar a Batista y tras creer ciegamente en las expectativas de la revolución y en el marxismo-leninismo en el que se les va adoctrinando conoce de cerca la violencia y la alienación, la homofobia y la política jerarquizadora de los altos mandos revolucionarios. Tras luchar contra una dictadura de derechas que empobrece al país se encuentra con el amargo desencanto de otro régimen dispuesto a aniquilar a los diferentes. No pretendo que todo lo que cuenta Arenas en su "Antes que anochezca" sea rigurosamente cierto. No creo que ni siquiera él pretenda que tomemos todo como datos cuidadosamente documentados. Pero su relato nos deja un testimonio devastador de las consecuencias sociales y humanas de la represión de la disidencia que también se ha cebado en otros sectores de la población cubana que como en el caso de Arenas, distan mucho de ser sectores privilegiados, conspiradores, grandes capitalistas o peligrosos "contrarevolucionarios".

Toda la obra de Arenas, en sus distintas variantes genéricas, reivindica la diferencia sexual, la irreverencia y el aborrecimiento hacia las jerarquías o el militarismo oficial, hacia la uniformidad, en una palabra. Algo que sin duda también es labor de los maricas de los paises llamados "democráticos", y de otras minorías, pero que encuentra toda su crudeza al enfrentarse a una represión homofóbica sistemática y a un régimen de terror donde el autor se ve envuelto en mil y una persecuciones y encarcelamientos. Todo esto acaba de hacer de su paraje literario una suerte de pesadilla kafkaina llena de homoerotismo, humor amargo, sinceridad y dolor. En su novelita corta, escrita en Cuba, "Arturo, la estrella más brillante", nos cuenta como un joven gay cubano es trasladado a los campos de trabajo de la Isla y allí sometido a toda suerte de vejaciones y torturas por sus jefes, los soldados y sus compañeros. Pero Arturo no se resigna ni sucumbe ante la atroz mediocridad castrense y funcionarial del mundo donde ha sido recluido sino que recurre a la belleza y a la poesía como formas de escapatoria y de insumisión ante un régimen represivo que va destruyendo su dignidad y su cordura. Como en "Antes que anochezca" nos presenta un mundillo gay generalmente atemorizado e insolidario, víctima de una violencia cotidiana ante la que no puede o no sabe articular una repuesta colectiva, aunque también incluye algunas conmovedoras muestras de apoyo y solidaridad entre maricas que destacan frente al individualismo generalizado. "Arturo..." es una de sus mejores creaciones, una pequeña joya en forma de monólogo sin comas ni pausas y un ejemplo claro de su estilo, a la vez delicado y brutal. En ella el barroco lirismo de su lenguaje no amortigua la crudeza de su denuncia.

Se acaba de publicar en Tusquets "El color del verano" una recopilación de sus últimas creaciones literarias. Piezas teatrales irrepresentables, relatos mágicos y política-ficción son el curioso cóctel de su obra más cercana al espíritu carnavalesco. Y la sátira. Llena de humor corrosivo y de ataques a las figuras sacras de la Cuba oficial "El color del verano" contiene fragmentos inolvidables como el relato titulado "Santa Marica" donde reúne en clave de parodia a Juan Pablo II y Fidel Castro en visible armonía ideológica. Textos de gran frescura y juvenil beligerancia escritos por un autor al borde mismo de la muerte.

Los periódicos de la Cuba oficial apenas recogieron una breve reseña del suicido de Arenas, ignorando su muerte como habían hecho con su vida y su obra literaria, apenas comentada en su país. Y es que su testimonio, personal y político, está destinado a seguir siendo incómodo por muchos años, dentro y fuera de la Isla.

Eduardo Nabal

CORREO-DEBATES

 

Ofrecemos ya la última entrega del intenso debate dobre el S/M que se inició el pasado número de "La Kampeadora" y cuyo origen estuvo en el relato de Marcelo Soto "Sobre una Mariescena de Darkcity" (Kampeadora nº 6, Febrero,99)

 

Hola Paco, no te conozco personalmente, pero voy a permitirme una réplica a unas palabras tuyas con relación a otras palabras mías que ya recibí en su día y que ahora al haber sido publicadas (en el pasado número de "La Kampeadora"), me parece que merecen una contestación por mi parte.

  1. El sadomasoquismo, y cualquier otra práctica están ligados a algo. Al sexo, para empezar, pero por supuesto también al amor, a la satisfacción de la autoestima, al descubrimiento del propio cuerpo como fuente de placeres increíblemente polimorfos, a la construcción de uno mismo y no sigo para no aburrir al personal. Lo de sentirse victimizado no tiene por que ser una necesidad, también puede ser una simple curiosidad, o una fuente de placer, o un estado alterado de la consciencia, o algo que se soporta por otros motivos, que en este caso si, pueden ser diversos. Lo de la religión y la espiritualidad (en lo que se refiere a las prácticas S/M) no acabo de verlo muy claro, jamás he percibido esa pulsión ni en mí ni en otras personas con las que he hablado del tema, pero en cualquier caso no lo discuto, no lo veo claro pero podría ser.
  2. No acabo de ver muy claro el paralelismo entre la degustación en público de mucosidades y el tema que se trata cuando se relacionan con el reciclaje, pero si las mucosidades son ajenas, más que con el reciclaje yo lo relacionaría con lo que significa el hecho de aceptar de buen grado el moco de un colega como parte integrante de él mismo, y por tanto, el hecho de comérmelo es al mismo tiempo un elogio de su persona y un goce semejante al de tragarme su leche. El mismo acto realizado en público tiene una enorme carga de exhibicionismo, pero en la intimidad del acto sexual no hay lugar para reflexiones sobre transformaciones y movimientos circulares, sólo hay hechos que; esta vez sí; tienen una enorme carga emocional. Y si es cierto que el sexo es, fundamentalmente algo que genera emociones este acto aparentemente repugnante puede convertirse en una fuente de placer. En cualquier caso es un acto que liga más fuertemente a dos personas que un aluvión de palabras cariñosas y afectivas porque las palabras ya han sido utilizadas por tantos hombres para mentir que algunos consideramos que ya no tienen valor para expresar nada, que no tienen nada que hacer ante los hechos, y comerse un moco es un hecho.
  3. "Cómo vivimos la práctica y que significado tiene para nosotros, y quizá no para otros, creo que es más acertado". Más de lo mismo. Cuando hablamos de soportar dolor, el significado es universal. Estamos hablando de violencia, si, pero no por lo que destruye, sino por lo que nos revela. La transgresión, el ir más allá, atravesar los límites establecidos. Estamos hablando de la unión de dos individuos más allá de lo razonable. No creo que sea algo difícil de entender, ni siquiera para aquellas personas que no comprenden el sadomasoquismo. Cuando el vínculo se hace fuerte, el placer de estar juntos es mayor.
  4. Si a ti no te gusta que te den por culo y a tu pareja le gustaría darte por culo y tú, en un momento, dado decides hacer una dejación de tus intereses y te entregas para darle placer ¿no estamos hablando de una mayor intensidad de amor?. Ya no es sexo, tal vez incluso ya no goces con ello, pero estás acrecentando un vínculo. Y ese vínculo acrecentado puede acrecentar el placer sexual. El de ambos. Puede ayudar a superar bloqueos. Ya no se trata de lo que cada uno quiera poner en ello. El sexo, en todas sus manifestaciones puede ser interpretado de muchas maneras, pero fundamentalmente sólo sirve para una cosa: la generación de un placer mutuo y compartido. El cómo se desarrolla es un proceso. Tal vez sea necesario abrir la mente y mudar de postura , pero lo cierto es que yo he comprobado (por experiencias propias y ajenas) que cuando se disipan los convencionalismos y uno se deja llevar por el instinto la acelerada caída hacia la degeneración no conoce límites. Hubo un tiempo en que yo mismo no era capaz de comprender esto, pero ahora estoy seguro de que la humillación y la entrega son fuentes de placer que están dentro de la naturaleza humana. Es cierto que para poder entenderlo hay que aceptar el hecho de que esto es así, desligarse de ideas preconcebidas, atravesar una y otra vez puertas y más puertas que dan siempre al mismo pasillo. Y es cierto que no es fácil tener una predisposición para entenderlo , que todo lo que nos han enseñado nos desmiente esta afirmación. Como también es cierto que no siempre tiene que ser así, que a veces basta con una sola sesión de S/M o con un solo acto de transgresión para crear un vínculo que a no será necesario demostrar nunca más. Y que esa trasgresión tampoco tiene que ser autodestructiva, que tal vez baste con robar una caja de galletas juntos en un supermercado. Es difícil explicar lo que trato de explicar, pero se que es cierto. Lamentablemente para los que todavía no han tenido el goce de experimentar esa intensidad en los sentimientos, creo que ni yo ni nadie en este mundo está en condiciones de explicar y mucho menos de demostrar lo que estoy diciendo.

0) Y para terminar, un repaso al batiburrillo de frases finales. Yo he hablado de la supuesta revolucionaridad de los practicantes, no de las prácticas. Otra vez con lo de que las prácticas no están ligadas a nada, joder... ¿al placer y al sexo fijo que si, no? Y al amor también, y si no que levante la mano el que nunca haya follado con la polla pendulona porque no tenía ganas o no estaba excitado pero quería complacer a su colega. Digo yo que esto es amor ¿no?. O por lo menos amistad. Cuando se roba se podrá hacer por muchos motivos, pero el sexo se practica por placer (bueno reconozco que por dinero también, pero no sé si este tipo de sexo tiene cabida en este debate; y bien pensado, el dinero puede actuar en muchas personas como un tipo distinto de placer o como un placer que se disfrutará mas tarde, al gastarlo) o por amor; y a eso está ligado en un principio. Cuando follamos estamos amando , afirmar esto no es falso, lo que es falso es el concepto de amor que normalmente entendemos por bueno. Aconsejo leer la orgía de Pasolini "A mis amantes de pocos minutos", de pocos minutos, si, pero amantes al fin y al cabo. Porque los sentimientos y energías que se desatan durante el acto sexual son sentimientos de amor, negar esto es como cerrar los ojos ante una puesta de sol. ¿Qué es una pulsión sádica? Que alguien me lo explique, que esto si que no lo entiendo. Has hecho no una, muchas críticas a la práctica S/M, a mi me da lo mismo. Yo hice muchas críticas a la práctica S/M y ahora sé que sólo me sirvieron para perder un tiempo precioso en mi construcción como persona y en mi comprensión del mundo. Yo no quiero convencer a nadie de nada, de hecho, si he tardado tanto en contestar es porque me da igual lo que piensan los demás. Yo ya se donde encontrar a personas que han llegado al lugar en que me encuentro y con las que puedo relacionarme de un modo distinto, y más intenso . Si escribo estas líneas es para ayudar a los demás a comprender, para animar a los que todavía no han descubierto esta extraña y misteriosa clave que multiplica el placer hasta términos inimaginables. Sólo con las drogas he conseguido llevar mi mente hasta los lugares a los que me ha llevado la práctica del sadomasoquismo, pero con las drogas el sexo no es lo mismo que sin ellas, y después de todo las sensaciones que percibo en mi mente al follar me parecen ahora más nítidas. Espero que si esto lo lee más peña, por lo menos alguien se atreva a experimentar en su cuerpo y en su mente, porque eso le hará más feliz, y lo que es más importante, más libre,Después de todo, la libertad la da la ausencia de miedos. Y practicando el S/M los miedos se van desvaneciendo uno tras otro. Con cada límite transgredido se desprende uno de un miedo concreto. Y con cada miedo de menos en nuestra mente somos un poco más libres. Así es como yo lo veo.

Toxico. (Ekis)

VA DE LIBROS:

BIEN DOTADO de Lawrence Schimel. Barcelona, Laertes. 1999.

 

La editorial Laertes en su colección "Rey de bastos", una de las pioneras en publicaciones sobre homosexualidad en el estado español, acaba de publicar "Bien dotado", el segundo libro de relatos de Lawrence Schimel aparecido en castellano. Schimel es un joven y prolífico escritor neoyorkino afincado actualmente en Madrid que se ha dado a conocer aquí como autor de relatos cortos con su primera antología "Mi novio es un duende" donde mezcla el género fantástico, mágico y sobrenatural con la temática gay-lésbica. Recopilador de varias antologías literarias en lengua inglesa, ensayista y narrador, Schimel ha publicado también recientemente una selección de poesía homoerótica en lengua catalana.

"Bien dotado" nos vuelve a mostrar a un narrador hábil, ingenioso, con el poco común don de la sencillez expositiva y la agilidad expresiva. Además plantea otro desafío al adentrarse con ciertas innovaciones en el siempre controvertido género de la pornografía. Como el mismo explica en su introducción a "Bien dotado" la pornografía gay que solemos encontrar en revistas y magazines (en algunos de los cuales él mismo ha publicado también algunos de estos cuentos) se centra en una proyección algo fantasmática del deseo y la sexualidad gay en personajes (aparentemente) heterosexuales. Basta con revisar los relatos aparecidos en las revistas de chicos españolas para encontrar numerosas aventuras de exploradores, soldados, deportistas o fontaneros que se encuentran casualmente y mantienen relaciones homosexuales sin cuestionarse nunca su hetrovirilidad. La gran aportación de las historias cortas de Schimel es que sin abandonar las reglas básicas del género pornográfico centra sus historias en personajes gays e incluso en parejas gays que se mueven en un ambiente fundamentalmente gay. Esto le da un toque de hedonismo y celebración gozosa de la (homo)sexualidad de la que carece en muchas ocasiones la literatura pornográfica destinada a nosotros. Al pensar en esto me vino a la mente "El mal mundo", las novelas cortas con las que Luis Antonio de Villena obtuvo el último premio de "La sonrisa vertical" y donde los jóvenes amigos follan despreocupadamente sin cuestionarse nunca su ostentosa heterosexualidad. Esto, que puede ser una fantasía homoerótica potente y legítima de algunos lectores y escritores, no reconoce, sin embargo, al lector gay como destinatario reconocible y gozoso de su escritura ni hace mención alguna de una identidad erótica positiva en sus personajes. Menos líricos o evocadores y mas convencionales desde el punto de vista de imágenes y situaciones que sus deliciosos cuentos de hadas de "Mi novio es un duende" los cuentos eróticos y pornográficos de "Bien dotado" no deja de ser otra muestra de la habilidad narrativa de Schimel que sabe siempre dotar a sus personajes de una conmovedora humanidad y unas reconocibles inseguridad e imperfección.

 

LAS BODAS TRISTES de Marcelo Soto. Editorial Apóstrofe. Barcelona, 1999.

A punto está de salir al mercado "Las bodas tristes", la primera novela publicada del narrador, poeta, articulista, profesor de escritura y militante gay Marcelo Soto. "Las bodas tristes" resultó finalista en el I Premio Adriano de Novela Histórica. Tiene como trasfondo el Madrid del Siglo de Oro y las persecuciones de sodomitas y brujas (donde entre otras disidentes se incluía, sin nombrarlas, a las bolleras). Los acontecimientos de "Las bodas tristes" arrancan en diciembre de 1665,con el descubrimiento del cadáver de la condesa de Niebla, tres años después de que ésta haya desaparecido misteriosamente de la corte. Un agonizante Felipe IV encarga al gaditano Sebastián de Arce, hijo de una de las víctimas del Conde Duque de Olivares, que ahonde tanto en las circustancias de su desaparición como en los hechos ocurridos durante esos tres largos años de silencio. A través de una inquietante investigación criminal, el autor plantea un descenso al Madrid golfo de finales del siglo XVII- de la mano del cómico homosexual Juan Rana-, y a la vez nos narra la crónica de un amor imposible, el relato de un adentramiento en los laberintos del poder, y también la historia de las crueldades que pueden permancer en el seno de una familia, la de los Medina Sidonia, que aparentemente se ha exterminado, que tal vez no existe desde años, si no es en la memoria rota de los personajes. "Las bodas tristes" intenta desvelar las causas de la disidencia personal y sexual de sus personajes a través de ese desconcertado Sebastián de Arce, que va reconociéndose con lentitud en el pasado radical, a veces desolado, a veces de una felicidad intensa y sin esperanza, de la condesa muerta.

En primicia para "La Kampeadora" y para abriros el apetito os ofrecemos un fragmento del capitulo X de "Las bodas tristes".

Sentí otra vez la ausencia de Deirdre, observé mi dolor con la minuciosidad con la que se estudian los síntomas de una enfermedad desconocida. Oía desde lejos el ruido de los sirvientes llevándose los platos, las voces de los comensales que iban abandonando el comedor en una procesión interminable y al final el eco del silencio dentro de mí, más fuerte que sonido alguno, más voraz, más temible. Abrí los ojos y vi a Rana sentado a mi lado en la soledad del comedor.

Me levanté para irme, pero el cómico me enlazó por las

caderas desde su asiento antes de que tuviera ocasión de moverme, y me atrajo hacia él.

Le puse las manos en los hombros para empujarle, pero

Rana me miró a los ojos y yo me quedé quieto, esperando que reaccionara, que dijera algo. Sonrió en silencio. Me apretó contra él, sin dejar de mirarme a la cara, y enterró la cabeza en mi vientre. Casi sin advertirlo, me deshizo al camisa y me mordió en la cintura.Intenté apartarle la cabeza, pero no pude. Cuando me notó la excitación del sexo, lanzó una pequeña risa. Le empujé con violencia para liberarme de su abrazo, y crucé la sala mientras continuaba escuchando su burla. Oí que el cómico se levantaba y venía detrás de mi con una insistencia burlona que acabó de humillarme. Antés de llegar a la salida, me tomó por el hombro para que me volviera hacia él, pero le golpeé y se derrumbó sobre la puerta de la habitación. Medio se incorporó y volvió a intentarlo. Me rodeó por el costado y me abrazó de nuevo. Le miré a los ojos. Con rabia, le agarré por las costuras del jubón hasta inmovilizarlo contra la pared. Me avalancé sobre él y le besé en los labios. Despegó la boca. Su lengua me golpeó en los dientes, y se adentró hasta el paladar, con una sensación húmeda, cálida, que me alteró el pulso como un ataque de fiebre.

No me opuse a que su mano me recorriera el pecho bajo la ropilla, como si estuviera hambrienta, y me bajara hasta los muslos. La boca de Rana dibujó un gesto ansioso, y me clavó los ojos sin dejar de tocarme. Se despegó unas pulgadas de mí sin que yo lo entendiera.

Agaché la cabeza. Puse mi mano sobre la suya, y

Observé cómo ambas se movían como un reptil bajo mi propia ropa. Rana se apartó definitivamente y me dejó solo, de pie contra la puerta. Salió al patio medio sonriendo y subió las escaleras de la casa en dirección a mi alcoba, con la seguridad de que yo iba a seguirle.

Cuando llegué a la habitación y me tumbé sobre la cama, el cómico inició la esperada ceremonia de caricias y besos. Participé en ella con una determinación hipnótica. No vacilé y en el fondo no hice más que dejar que se derramara el mismo deseo que el cómico me había convocado con rabia desde los preliminares de mi primera madrugada en el edificio. Sentí que me enfrentaba por fin a mi padre, que acariciaba en el actor los mismo plieges cansados, los mismos músculos en los que se cifraba de nuevo la vieja historia. El pregunté esa noche, poco antes del amanecer, si había tenido hijos.

Aventuré la pregunta con la respuesta intuída ya casi

del todo, en voz baja, aún bajo la penumbra del final de la noche.

El dolor de esta revelación despertó dentro de mí, el hecho extraño de que una de las claves se mostrara precisamente de esta forma y en ese momento, me hizo reír a carcajadas.

Tras mirarme unos momentos en un silencio confuso, Rana rió conmigo, sin entenderme.

Aquella noche y las siguientes, dormí con el cómico. Mientras ejercía los viejos y conocidos rituales del pecado nefando, tuve la seguridad de que me condenaba con ellos a una soledad definitiva. Buceaba en el cuerpo de Rana, le mordía, penetraba su carne con la furia de la primera noche, aunque la revelación de una verdad que me desequilibraba se fue abriendo sin descanso con la parada lentitud de las profecías. Mi individualidad, mi propio ser,estaba dejando de existir. No porque Rana y yo fuéramos uno, con esa cansina teoría que une en el tópico a los amantes infelices - además estaba Deirdre que se unió a nosotros, a nuestros juegos, la tercera noche - sino porque, de repente, se hacian idénticos a él todos los cuerpos que habían pasado por mis brazos hasta ese momento. Tuve la sensación febril de pertenecer a una especie amplísima, la intuición terrible de que yo era uno con el mundo, hasta el extremo de que llegó a sorprenderme la cualidad de anatomista que surgió en mí durante aquella noche: brazos, siluetas, vientres que se repetían en todos los cuerpos anteriores,y que acudían en ese momento a los límites corporales del cómico para que yo los reconociera de inmediato. Mediada la primera noche, quise expresar a Rana, aún con palabras entrecortadas, la angustia de la imagen. El cómico no acabó de despertarse, habló a medias desde el embeleso del primer sueño y me respondíó con la rotundidad de una frase de circunstancias que me explicó sin esfuerzo el misterio completo.

Mientras volvía a encogerse sobre el lecho, gigantesco

de pronto como una nave naúfraga, sentí una luz sobre la espalda y volví los ojos. La perenne luna del plenilunio, la misma que había iluminado mi encuentro con Deirdre y que había reinado sobre las desgranadas candelas de la fiesta, empezaba a iluminar la habitación desde los balcones, de modo que tuve la confirmación de que el tiempo estaba pasado y que ya no podía deshacer lo hecho. Me giré en la cama y vi a mi comprañero mientras se hundía otra vez en el laberinto de la duermevela. Ví las líneas de su cuerpo en la penumbra, la piel indefensa del costado, los muslos deslizados y en reposo. Tuve la certeza de que había estado escapándome hasta ese instante de verdades terribles, de que había ido evitándolas como se esquivan en la oscuridad los objetos de una estancia extraña. Acerqué mi mano al cuerpo del cómico y por primera vez, me adentré voluntariamente por el cuerpo de otro. Lamí, besé y acaricié cada pliege y cada crecida. A la vez que ingresaba en aquellos deseos infértiles, que me dejaba ir por la rabia de la penetración y los abrazos, tuve la sensación de que me estaba condenando para siempre a una definitiva soledad de espejo, una soledad sin posibilidad de descargo, como el habitante de una colmena que alcanza a entender que el resto de sus compañeros le repiten músculo por músculo

con la táctica muda de un reflejo exacto, una soledad que únicamente era capaz de calmar, por paradoja, el mismo cuerpo inerme y húmedo de la condesa muerta - distinto a todos, distinto a mí mismo con esa capacidad fosforescente, semimágica, que otorga la muerte - el cadáver mudo de mi prima, o tal vez de mi hermana, doña Isabel de Guzmán.

*

Así me convertí a los márgenes, como se profesa una religión, con la misma certeza - no admitida jamás - de que tal credo es falso y que la redención que se nos presenta es también inútil. Salí por fin. Anduve en aquellos días por los tugurios insomnes de la ciudad, en compañía de las huestes del cómico y de Deirdre, amartelado con ellos dos o con cualquiera de las figuras maleables de su séquito, mientras me hundía sin recato en los labios de Rana, o mientras me amarraba a la gelidez transparente de Deirdre, sin que los ojos de Madrid, extendidos por las esquinas y por los figones, dejaran de vigilarnos con un asco interminable.

De esa manera, sumergida en el breñal del resquemor y las calumnias, el fragor de la capital acometía conmigo - Rana y Deirdre habían completado ya el proceso - la creación de otro Villamediana, la ciudad iba extrayendo de mí las líneas inadvertibles del deseo, hasta hacerlas más puras, más solitarias, y se empeñaba en la construcción de un perverso ídolo, otro de esos seres a quienes odiar y respetar, y - yo podía saberlo bien, pues también los había odiado y respetado en otro tiempo como la ciudad lo hacía ahora - a los que admirar en secreto. Yo no cejé, y ni llegué a advertir apenas los movimientos de la calle. Me adentré en el mundo aquél, lo he dicho ya, cómo quien se aferra a una fe sagrada, y seguí sus ritos con la misma determinación heroica.

Me acerqué a la vez a los dos amigos, a Deirdre y a Rana, y aunque mi pasión por la mujer, lejos de apagarse, tomó sus derroteros extraños, llegué a aceptar sin dolor que de algún modo ella seguía escondiéndose. Se sucedían las tardes en los desvanes de Rana. Vivíamos para el sexo, para la carne del otro, o de los otros, pero de algún modo yo sabía que nada era cierto. Deirdre tomaba a Rana como escudo del que defenderse de mi examen, y yo llegué a aceptar esa condición inevitable, de manera que tal vez sobre el cómico, de una forma indirecta, sesgada, en algún momento inadvertido, fue sobre el que recayó mi ternura. Pese a ello, pese a la dulce deslealtad, los tres acabamos formando un trío indestructible, donde basculaba una conciliación de fuerzas, de rechazos y deseos, un equilibrio entre el conocimiento que yo ansiaba y aquella serie de lagunas de sombra, que acabaron siendo placenteras al fin como un misterio nunca resuelto. Andábamos juntos, vivíamos juntos y la ciudad nos conocía como a uno solo. Rana y yo, Deirdre y yo, nos preparábamos cada atardecer para un viaje sin vuelta. Caminábamos sin rumbo, unas horas después del crepúsculo, a lo largo de un Madrid que despertaba como las olas de un océano vivo. Fuí con ellos.

Embarcamos en las naves de la noche, cruzamos de un extremo a otro los muros de la ciudad, desde las administrativas

mancebías de la Corona, hasta los burdeles abandonados de la calle Primavera con toda aquella fauna blasfema e indescriptible que despertaba a medianoche en los sótanos ruinosos, nos adentramos con Deirdre en los monasterios prohibidos donde se amaban hasta el amanecer las zahurdas de hombres solos, aquellos lupanares de dolor de Sebastián de Mendizábal en los que corría la sangre y donde oíamos con angustia los gritos de Deirdre tras las pesadas puertas de bronce. Con virtud, con inocencia - toda la necesaria para adentrarse en los terrenos purísimos de la lujuria - acabé por formar parte de la élite de la ciudad, una estirpe distinta cuya nobleza se nutría de la vocación por el dolor, por los secretos jugos del cuerpo, o por el intercambio preciso de caricias y de deseos, pero no por la sangre ni por sus limpiezas, no por los intricados hilos de las genealogías ajenas, bobas en su vespertino mundo de luz.

 

NOTICIAS...

 

LA NO-HISTORIA DE LAS LESBIANAS

"Una lesbiana que no reinventa el mundo es una lesbiana en peligro de extinció

Nicole Brossard

El pasado 8 de Marzo tuvimos la ocasión de contar con la presencia en Burgos de Puerto de la Asamblea de Mujeres de Salamanca para hablarnos de "La historia de las lesbianas". Como dice Adrienne Rich la historia de las lesbianas está escrita en todo lo que se ha omitido en los grandes manuales, se ha censurado en los archivos, se ha disimulado o silenciado en los relatos y novelas... Es una no-historia.

Puerto nos contó el ambicioso proyecto de la Asamblea de Mujeres de encarar el nuevo milenio que se avecina intentando bucear en los rincones menos explorados de la historia de las mujeres, de mil años de historia de las mujeres. Como mujeres y como mujeres homosexuales las lesbianas se han visto sometidas a un proceso de doble discriminación. Si la historia de las mujeres heterosexuales ha estado ligada al destino del hombre el de las lesbianas ha sido considerado un no-destino, un camino en el silencio, a la deriva. Las mujeres heterosexuales y los gays hemos sido sometidos a la violencia del sistema patriarcal, las lesbianas han sido cubiertas por un impentrable muro de silencio e invisibilidad.

 

 

VIOLENCIA NEONAZI EN EL SOHO

El pasado 31 de Abril estalló un artefacto explosivo en un bar gay del Soho lodinense causando dos muertos y numerosos heridos. El atentado fue atribuido en un primer momento al grupo neonazi "Lobos Blancos" que ya ha atentado contra otras mínorias y grupos discrimiandos como los inmigrantes paksitaníes o los negros. Fuera o no obra de un grupo organizado para nosotros/as este atentado es un atentado fascista y homófobo y como tal debería ser tratado. Desde aquí mandamos un mensaje de solidaridad a todos los maricas y bolleras londinenses y les animamos a seguir luchando contra el fascismo, el racismo y contra la política gubernamental, la situación legislativa y el acoso policial que siguen vigentes en Inglaterra y que la convierten en uno de los países mas homofóbicos de la llamada "Europa civilizada". Besos también, en especial, a nuestras compañeras de "Outrage" que no han dejado de moverse desde el atentado.

 

 

INSOLIDARIDAD EN BURGOS

¿Sómos algo más que un negocio? Esto nos hemos preguntado muchas veces los maricas y bolleras burgaleses al único bar (hasta la fecha) que se proclama de ambiente en la ciudad. Un garito donde las chicas del K.G.L.B. no pueden poner sus carteles y donde se estila la mas rancia doble moral. ¡Heteropetardas!

"No podÚis matarnos a todos" (Encabezamiento de la manifestación celebrada en el Soho después del atentado neonazi y homofóbico del pasado 31 de Abril)

 

 

 

28 de JUNIO "Día Internacional del Orgullo de Gais, Lesbianas y Transexuales"

"SEGUIMOS ROMPIENDO LA NORMA"

Calendario de actividades del K.G.L.B. en Burgos:

- Día 20 Domingo: "Charla - coloquio". "Literatura gay y lesbiana"

A cargo de Marcelo Soto (Escritor). Presentación de su novela "Las bodas tristes"

Café "La Abuela Buela". 19 horas.

- Día 26 Sábado: Puesto informativo y Sangría

A partir de las 22 horas. Pza Castaños.

 

LUGARES DE DISTRIBUCIÓN:

En Burgos:

    • Bar del Pity (C/Hospital Militar)
    • Sidrería "La Traviesa" (C/ San Lorenzo)
    • Bar PCE (C/ Fernán González)
    • Bar "La Mina" (C/ Arco del Pilar)
    • Bar Zurich (C/Petronila Casado)

En Madrid:

    • Bar "El Mosquito" (C/ Torrecilla del Leal)

En Salamanca:

Asamblea de Mujeres de Salamanca Apartado de Correos 2011 37080

 

También puedes encontrar "La Kampeadora" en la Página Social de HARTZA.

www.geocities.com/WestHollywood/6742

 

Si deseas recibir "La Kampeadora" en tu dirección, local o apartado mándanos 200 pts en sellos al K.G.L.B. Local "Gacela" B/Inmaculada J. 2-3 Bajos 09007 Burgos.