LACAN: HEIDEGGER, UN DECIR MENOS TONTO

Jorge Alemán y Sergio Larriera, Ediciones CTP, Madrid, 1989.

CUESTIONES ANTIFILOSOFICAS EN JACQUES LACAN

Jorge Alemán, Editorial Atual, Buenos Aires, 1993.

La obra de Lacan supone uno de los mayores esfuerzos de fundamentación de un psicoanálisis que asuma las paradojas del sujeto, sus avatares con la imposibilidad de la relación sexual (en un sentido lógico de armonía y saber del uno para el otro). También es una obra que quiere abrir un tipo de escucha distinta, la escucha analítica, un lugar comprometido con lo que es propio del ser parlante. Este nexo entre sujeto y lenguaje ha sido señalado en ocasiones por la tradición filosófica, pero siempre dulcificado por distintos idealismos: la comunicación total, la identidad entre pensar y ser (Descartes), la esperanza de un código perfecto que dé cuenta de la naturaleza (el discurso científico), la Aufhebung histórica... Una excepción en esta tradición es el pensamiento de Heidegger, cuando, después de la Carta sobre el humanismo de 1946, concibe el lenguaje como morada del ser, pero de un ser que no asiste constantemente, un ser con una dimensión de nada. El olvido del ser ha sido señalado por Heidegger, y está en el origen de la filosofía. Al señalar estos puntos fundamentales el autor de Ser y tiempo prestó, sin saberlo, un gran servicio al psicoanálisis.

En este libro Jorge Alemán y Sergio Larriera hacen un itinerario original: no se trata para ellos de elaborar un discurso académico que buscaría los paralelismos y las fuentes comunes de Lacan y Heidegger, o de establecer correspondencias rigurosas entre ambos. Por el contrario, van cruzando en sus distintas intervenciones los obstáculos y los puentes que hay entre los dos autores, con dos objetivos fundamentales: señalar el lugar excepcional que ocupa Heidegger en el trabajo de Lacan y mostrar que la cuestión del ser debe jugarse en una experiencia distinta con el habla, exterior al saber filosófico. Es aquí donde la práctica psicoanalítica pone en jaque a la filosofía, a la metafísica y al sujeto absoluto. Hay una trayectoria en Heidegger que va desde el desocultamiento del ente griego hasta el desocultamiento técnico-científico actual. Y tiene el valor de preguntarse sobre el objeto tecnológico sin caer en sus requerimientos, en su inercia seductora; en este marco del emplazamiento heideggeriano sitúan Jorge Alemán y Sergio Larriera la dimensión pulsional del objeto técnico. Este punto es fundamental para comprender la diferencia entre el planteamiento de Marx sobre la mercancía como medio de satisfacción de las necesidades. Para Freud, por el contrario, lo que llamamos necesidad está perturbado por la dimensión del lenguaje, con la satisfacción de la pulsión. El objeto técnico es ese señuelo que promete colmar la división subjetiva, y su inercia sobrevive a cualquier adoctrinamiento ideológico. Por eso, no debería sorprendernos la pasión colectiva de los países del Este por los objetos técnicos, ni su fuerza como ideal cultural en occidente.

En el libro Cuestiones antifilosóficas en Jacques Lacan Jorge Alemán se enfrenta con una situación curiosa: muchas de las tradiciones filosóficas que se jactan de estar desvinculadas del idealismo, atraviesan, sin percatarse de ello, sus formas más canónicas. Desde el lugar del psicoanálisis es más fácil ver cómo sus discursos comparten un mismo suelo (o, mejor dicho, un mismo cielo) metafísico con la ciencia y la religión. A través de los artículos del libro Jorge Alemán recorre puntos cruciales de la filosofía, y muestra en ellos las profundas críticas de Lacan. Éste tiene a su favor algo que les falta a los filósofos, el contacto con la experiencia psicoanalítica, esa escucha donde el sujeto se muestra roto, incompleto, paradójico, vacío, donde los discursos bellos de la filosofía ya no funcionan. También tiene a su favor ser un gran conocedor de la historia de la filosofía. No se suele dar lo contrario, filósofos que pasen por los remolinos de Freud.

En este cuestionamiento del discurso filosófico y de su vocación metafísica se abordan, además de la cuestión de Marx y la necesidad señalada anteriormente, temas tan aparentemente divergentes como el fenómeno de la publicidad de Benneton, la cuestión del matema como escritura que no integra lo real en el símbolo, nuevos materiales para pensar la mujer, una reflexión muy sugerente sobre el Cero (el vacío no es equivalente a la nada: ¿qué significa el sujeto como conjunto vacío, en el sentido de Frege?), un cuestionamiento del Manifiesto por la filosofía de Alain Badiou, distintas aproximaciones a la cuestión del lazo social (por fin sin ideas de totalidad armónica), una crítica al restablecimiento contemporáneo del individuo, y a la tradicional diferencia entre éste y la sociedad (esto último interesaría a los sociólogos que aún quedan con ganas de despertar, si quedan), etc.

Como se puede imaginar, se trata de libros no aptos para universitarios.

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