Editorial.Non Grata 2

Julio de 1997


En algún lugar entre el sentido y el sin-sentido está cada una de nosotras. Me refiero a las once “otras inadecuadas” que encontrarás danzando entre las páginas que (des)organizan esta (dis)continua non-grata. Como partes de una historia todavía no escrita. Como fragmentos de otra historia que se va hilvanando con las fantasías y con las experiencias sociales específicas que vivimos a ambos márgenes de la Gran Vía madrileña. Abriéndonos caminos por el deseo. Ofuscando el discurso dominante con múltiples discursos discordantes, de prácticas y de representaciones de un lesbianismo que se resiste a ser conquistado por un corpus legal que nos promete una existencia homologable, por lo tanto intercambiable, por lo tanto cuantificable, por lo tanto indiferente.
Más allá del panorama activista estatal minado por la negociación continua de la diferencia sexual, las fronteras que atraviesan nuestros sentidos son opositivas, utópicas, irónicas y en ninguna manera inocentes. La necesidad de vertebrar el ruido. La risa. La música realizada por mujeres, que levantan las faldas y hablan, evoca una “realidad” arrítmica llena de paradojas. La complicidad de miradas que se cruzan, y que precisamente no se dan cita ni en la 1, ni en la 2, ni en el museo de arte más contemporáneo, porque son miradas en tránsito, sin denominación de origen, sin destino, porque después de todo sus padres no le son esenciales para reconocerse y encontrarse. La afinidad que proporciona el gusto por el buen gusto, decididamente íntimo y perverso, y sobretodo capaz de saborear fusiones poderosas para apoyar proyectos liberadores en los niveles de la investigación científica, de las producciones culturales y de la práctica política. El placer del olor de un sexo húmedo y de un cuerpo caliente que te invita eróticamente al poder y al saber Romper la palabra, acariciar la palabra luego, distanciarse de lo inmediato, ecos de dolor, espías de los significados - nunca neutros -, y aquí y ahora
empezar a contar historias secretas.

 

 

EN CIERTO SENTIDO


Y sin sentido intencionado escribo historia. Nace envuelta de emociones claro-oscuras que se tejen en la inconsciencia del sentimiento. Hilvanando sentidos que permiten ser nautas de viajes interiores, infinitos recorridos hacía nombres desconocidos.
Los pequeños detalles de la vida o de la muerte, del cansancio, del amor, de la borrachera etílica o de la borrachera de esperanza. Los días contradictorios, las tardes con sorpresas, las noches abiertas convierten al extraviado corazón potente y delicado en un torrente de deseos valiosos y apasionados que suceden a ritmo de jazz.
Medio embriagada, puso un disco de Nina Simone mientras se fumaba un porro, dudó entre Nina y Abbey Lincoln, admiraba a estas mujeres de piel oscura que agradaban su vida e inconscientemente dio las gracias a Nina y al canuto por el placer que ambas cosas le proporcionaban. Cera para sus oídos y un costo excelente que le ayudaba a ensoñar la vida. Escuchaba la música y a sí misma, hay veces que se revelan voces del interior que dolorosamente parecen decirnos algo. Lo dicen.
Es posible que en su gusto esté el descontento. O demasiado crudo o demasiado cocido. Tiene una mente detectora de riesgos y eso le hace creer que puede salvar el mundo. ¿Arriesgar por felicidad?. Quién sabe.
Recuerda el olor de mujeres que ha amado y sus voces permanecen martillando el alma intacta de recuerdo
s.
Dicen que el viento se lleva la memoria pero en su somnolienta carne están marcadas con un beso, las fotos fijas en las que parece feliz.
Dibuja intuiciones con sus ojos en el aire que respiras, pero ausente en sus manos siempre tienes el mismo sueño. Salivan tus pensamientos porque nunca los dices.
Regresa por otros pasos creyendo con ilusión que esta vez ha ido más lejos. Paseando por la calle de una colorida viñeta de cómic en el preciso momento de “entre dos luces”. El cielo eléctrico intenso y parpadeantes neones sugerentes con intenciones de caza. Camina sin entender porque las chicas no la miran a su paso y ella sí. Hay explicaciones que sólo se entienden con números. 1+1 _ 2, casi nunca.
Dar más importancia a unos sentidos que a otros es un error de vista.
El sexo se abre a sus oídos mientras sostiene el clítoris con su nariz y la lengua hace un fácil recorrido entre paisajes sedosos semejantes y bien diferentes. Se ciñen las piernas a su cabeza cuando la aurora se adueña de esta ciudad que inminente alumbra lo que antes estaba oscuro.

Dicen que los continentes tienen olor propio, cargados de sentidos y sospechas y los olores se mezclan con los colores que después vemos en el telediario.
Los olores mentales erotizan al silencio,
innecesario de palabras fingidas-sobrantes
hábil en evitar conversaciones no deseadas,
las promesas que no se cumplen
son palabras,
al final sólo,
un tibio “lo siento”.
La nieve fría-no inocente se funde con estrellas muertas, bajo los pies azules al tiempo que quiere elevarse más alto. Se desmorona la arena de los países en los que nunca estuvo.
Otro sentido que está presente es el del ridículo. Pero entonces comenzarían otras historias.

 

 

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