LOS NUEVOS SACERDOTES

ESPERANDO A LOS BARBAROS

GUY SORMAN

SEIX BARRAL. 356 págs.

Los dos temas que aborda aquí Guy Sorman nos suenan a todos, están de moda, son dos de las llamadas "lacras sociales": el racismo y la drogadicción. Y lo que es peor, son dos coartadas de la mala conciencia de Occidente, de su ignorancia y de su crueldad. Los medios de comunicación y los políticos nos presentan estas dos cuestiones como "males sociales" que hay que erradicar, como algo ajeno a sus fundamentos; de esta manera se desentienden ante la opinión pública de la responsabilidad que tiene el Estado en las dos cuestiones: es el prohibicionismo cínico de los Estados occidentales lo que ha generado el llamado "problema de la droga"; es el capitalismo atrincherado en su parcela de supervivencia lo que ha generado el racismo de Estado (como decía Gramsci, un fascista es un liberal asustado).

Sorman nos ofrece con este libro un viaje irónico y sin concesiones para desmantelar los discursos sobre la integración y la drogadicción. Su trabajo sociológico, basado en entrevistas personales con jueces, policías, asistentes sociales, psiquiatras, políticos, de Los Angeles a París, de Moscú a Rabat, de Tokio a Berlín, es una bocanada de aire fresco ante tanta estupidez e hipocresía, ante la alianza tácita de los medios de comunicación y los políticos para condenar las drogas como sustancias demoníacas, ante el cinismo de los Estados que hacen campañas antirracistas y que a la vez aprueban leyes de extranjería para una Europa más limpia. Sorman tiene además la valiosa habilidad de no producir un discurso monotemático, deja abiertos los interrogantes, muestra las distintas visiones que hay sobre estos dos temas, y deja al lector que saque sus conclusiones después de haberle ofrecido mucha y variada información.

La más sorprendente es que después de haber cuestionado el racismo de Estado y las políticas antidroga, muestra sus cartas boca arriba y nos confiesa abiertamente su vocación liberal, su propuesta de la integración por el empleo. Que el Estado haya fracasado en las políticas de integración "forzosa" (sistema de cuotas de EEUU, etc) no significa, en mi opinión, que debamos rendirnos a la mano mágica del mercado libre; esperar de éste solidaridad y justicia es, como decía Luis de Sebastián, pedir peras al olmo. En todo caso Sorman abre en este libro un debate amplio y documentado, imprescindible hoy en día, un ensayo rico y sugerente cuya mayor virtud es oponerse a la corriente de propaganda que ofician los nuevos sacerdotes, los cruzados contra la droga. Sorman ha burlado la prohibición, y le espera, como a todo hereje, la condena; en palabras de Szasz, "será calificado de ignorante, de loco, de pecador o de brujo, será encarcelado o curado..." ¿Se animan?