NO QUEREMOS MARCAR EL PASO

Hablar sobre la oposición al ejército les parecerá una imprudencia política a los que han hecho del asimilacionismo un "estilo de vida" y los que sitúan sus frentes ideológicos en reformas legales reguladoras de afectos y buscan la subvención y el visto bueno de las instituciones

Ese espectro reformista del movimiento gay no sale de su asombro porque los grupos radicales, aunque somos pocos y pequeños, nos resistimos a imitar las formulas socialmente aceptables de la familia, o la pareja y además nos atrevemos a poner en cuestión otras desde nuestra subjetividad y nuestro ser político: por ejemplo, el ejército, en el que no solo no queremos entrar sino contra el que nos oponemos por principio porque su misma esencia ataca la nuestra.

El año pasado cayó en mis manos un breve pero valiente libro de Peter Tatchell (lider del movimiento gay radical londinense "Outrage", celebre por el outing de varios obispos de la Iglesia anglicana)imprescindible en este debate sobre el ser marica y la insumisión a la mili . Su título ,de dificil traducción, juega con el doble sentido de la palabra inglesa "straight" (recto,correcto pero también heterosexual). "We dont want to march straight" (no queremos marchar derechos-heteros-, es decir al son que tocan ellos) se posiciona claramente en contra de la entrada de los gays en la armada (en contra de ese movimiento reformista y mayoritario en el mundo que ha hecho,inexplicablemente, - y empujado por las falsas promesas de Cliton and company-de la entrada de los "homosexuales" en el ejército una reevindicación prioritaria y una auténtica bandera de lucha). Las razones de Tatchell han sido rechazadas por muchos porque asumirlas implica dar de entrada una dimensión política a nuestra esencia de maricas que está lejos de tener un reflejo claro en nuestra realidad inmediata. De hecho lo subversivo e incomodo de su propuesta es que cuestiona esa institución desde su raíz machista, autoritaria, uniformadora, jerarquizada y claramente homofóbica y nos hace ver como refuerza la animadversión social hacia gays y lesbianas potenciando la concepción más tradicional y negativa de la masculinidad heterosexual (competitividad, agresividad, obediencia ciega, eliminación del otro). Tatchell se vale de numerosos ejemplos sobre malos tratos, novatadas y vejaciones a gays en el éjercito y adopta una perspectiva totalmente "queer" e iconoclasta para denunciar uno de los pilares de esa sociedad heterosexual que utiliza sus ejércitos para la agresión exterior pero también para el mantenimiento de un determinado "status quo" interno.