Placeres de todo a 100
Por Sejo Carrascosa
Hay quien sigue empeñado
en en describir la vida de los fetichistas como
angustiosa y deprimente. Muchos pensamos que puede ser muy al contrario y
veamos un caso.
Aquel día en que, después
de follarse a su primo en el pueblo yendo a nadar a la charca, sin querer se llevo sus calzoncillos en la
mochila y paso los 4 días siguientes
matándose a pajas mientras los olía o se
los ataba a los huevos, no fue sino el principio de lo que iba ser una larga y
satisfactoria afición de sofisticación sexual. No había sido bastante, una
infancia mariquita en un mundo machirulil, a partir de ahora sus aficiones
también serian cuestionadas desde los sectores bien olientes y heteropensantes
del mundo gay. Pero eso a el nunca le importo.
En los diferentes
manuales de psicoanálisis, medicina y/o sexología que cayeron en sus manos
descubrió un mundo de experimentación que el creía tan propio y particular como
desconocido. Su afición crecía con su edad, y tras reventar un cajón con calzoncillos usados, luego fue
llenando otro de calcetines sudados, el baúl estaba petado de zapas, botas y
tacones, ya no le cabía ni un objeto mas en la sección de estimuladores anales,
el baúl esta petado de zapas, botas y tacones, el armario se encontraba
atiborrado de todos tus modelos favoritos: militar, obrero sucio, deportista
dopado y transpirado, látex, cuero, fornido leñador, bancario encorbatado,
falda de tutu y los diferentes tops:
los estampados y el bordado con lentejuelas. Desde sus variadas y múltiples
experiencias sexuales no pudo sino constatar que a todo
A partir de ahora no
necesitas flagelarte con la fusta marca Dolce&Galbana,
olvidate del enema de Versace,
pasa de oler las zapas de Armani; en cualquier ciudad
tienes la posibilidad, barata y reservada,
de acercarte a un mundo excitante y sexual : el
sabroso mundo del fetichismo.
(Publicado en ZERO, Abril
2007)