¡SEXO!

Como el sida es una enfermedad de transmisión sexual, la cuestión de la sexualidad es central en esta enfermedad y en este punto radica gran parte de la labor preventiva. No podemos hablar de sida sin hablar de sexualidad y esto es lo que incomoda; intentar hacer prevención edulcorando el mensaje para hacerlo asimilable es hablar de una sexualidad que nadie reconocerá como propia. Y cuando digamos cuales son las prácticas contaminantes sin dar alternativas no habremos hecho avanzar la cuestión; la política del "condón para todo" tiene sus límites. Hablar del preservativo es una manera indirecta de hablar de sexualidad y no nos da las pautas para hacer el amor incluso cuando no tenemos un condón a mano, algo que, de todas formas, sigue ocurriendo con demasiada frecuencia.

Si los gais hemos sido los primeros en protegernos del sida es porque hemos sido los primeros afectados y era primordial para nosotros frenar la hecatombe, pero sobre todo porque si bien la libertad sexual de los sesenta favoreció la extensión de la pandemia en la comunidad homosexual permitió también levantar los tabúes que pesaban sobre la sexualidad, por un lado hablando abierta y directamente de las formas de contaminación y por otro reinventando nuevas formas de sexualidad, repasándolas y decodificando las ya existentes. Los maricas hemos demostrado gran imaginación al hacer nacer y desarrollar el "sexo seguro".

Esto es lo que echamos en falta fuera del medio homosexual: un lenguaje claro sobre la sexualidad. Ya va siendo hora de abandonar una representación simplista de la sexualidad que asocia automáticamente la idea de hacer el amor y practicar el coito. La mejor protección contra el sida es comprender que la sexualidad abarca mucho más que la simple penetración , una caricia es ya de por si sexualidad y se puede obtener placer, a menudo intenso, a través de numerosas prácticas sexuales sin penetración.

Este es uno de los primeros asuntos de la educación sexual de los adolescentes: no enseñarles la reproducción, la sexualidad coital como forma primera y única de sexualidad, sino enseñar a no tener vergüenza del juego sexual para obtener placer y que todos los medios son buenos y saludables parar darse placer en los límites del sexo seguro. La sexualidad humana no viene de la nada, necesita un aprendizaje y la sociedad se ha olvidado de su papel en esta tarea. Es hora de enseñar a los jóvenes la masturbación, y explicarles que es normal y sana y no una forma inmadura o incompleta de sexualidad.

Nuestra sociedad está saliendo todavía de la época en la que se reprobaba esta práctica pero es necesario pasar ya a una suerte de apología como ya se ha hecho en la escuela de algunos países europeos: como, por ejemplo, Dinamarca.

Hace falta decir a los jóvenes hasta que punto la masturbación les permite aprender a conocer su propio cuerpo, sus reacciones y sus zonas de placer. Que la masturbación puede formar parte del sexo entre dos y que, también, de forma transitoria o definitiva, puede ser una forma única de sexualidad.

Hay un gran trabajo de prevención de sida por hacer.

Si los moralistas de turno en lugar de animar a los jóvenes, como forma de prevención del sida, a sublimar sus deseos en el trabajo escolar, les hubieran explicado reposadamente que es mejor masturbarse que tener relaciones sin protección, que el sexo seguro entre dos supone una educación que muchos no han adquirido, que sería más prudente mantener prácticas que no sobrepasen la masturbación mutua, habrían hecho más por salvarles la vida que con sus imprecaciones medievales y sin duda hubieran sido mejor atendidos.

Por otro lado los gais hemos reinventado las orgías con nuestras fiestas o corros de masturbación, abiertos a todos. Dos o más se abrazan, se acarician, se masturban y masturban a los otros: todas las prácticas sospechosas de ser contaminantes están proscritas. Las reglas son estrictas. Es una suerte de escuela para la sexualidad del menor riesgo: algunos han llegado más lejos creando asociaciones encargadas de organizar estas fiestas.

¡Exigimos ya escuelas de sexo seguro gratuitas para todos/as!

La diferencia entre la comunidad homosexual y el resto de la población es, en el dominio del sexo seguro, flagrante. Basta con repasar los catálogos de sexo seguro. Las series de sexo entre hombres tienen tiradas para jóvenes, secciones para felación o sexo sadomasoquista. Es necesario que se visiten los lugares de ambiente gai para comprender en que contexto se puede concebir un sexo seguro y bajo que formas.

Cuerpos desnudos, sexo, condones, aparecen por todas las paredes en forma de afiches, sin pudor.

Tenemos mucho que aprender de la pornografía homosexual.

El problema deviene especialmente preocupante cuando se habla de sexualidad heterosexual porque hace falta hablar de sexualidad femenina. Y de sexualidad femenina, al margen de por el placer que proporciona al hombre, no se habla nunca. Sobre este punto encontramos un importante silencio.

Si proponer el uso del preservativo en los encuentros sexuales es ya, de por si, complicado para la mujer, más dificil aún es proponer alternativas a la penetración sin preservativo.

Los encuentros ocasionales y los primeros encuentros sexuales son las situaciones más delicadas, pero el mismo problema puede encontrarse en las parejas estables.

Debemos, en este punto, recordar el desprecio total de la sexualidad lesbiana que no se encara generalmente más que con el fin del divertimento masculino. Este olvido ha conducido a la ignorancia de los riesgos de contaminación en los encuentros lésbicos, por los que nadie se ha interesado.

¿Quién asume hablar de protectores dentales, de cuadrados de látex que sirven de protección en los contactos bucogenitales?

Primeras víctimas de la negación permanente de la sexualidad femenina, las lesbianas son hoy, también victimas del sida, en los casos de encuentros sexuales entre mujeres y sin protección.

Se han dado ya varios casos en EEUU y otros países. Pero ¿a quién le importa?

Reconocer el cuerpo sexuado, admitirlo, comprenderlo y apreciarlo, es el primer paso de una educación sexual destinada a erradicar el sida. Hemos de destacar que aquí los criterios morales no pintan nada, que no hay prácticas buenas o malas, sino aquello que nos gusta y lo que no. El único criterio es "quiero" o "no quiero" y ninguna consideración fuera del sexo seguro debe ser tenida en cuenta.

Se entiende que a uno no le guste la masturbación o la penetración, que se prefieran los golpes o la lluvia dorada o que se prefiera solo mirar. La continencia también tiene sus adeptos.

En un mundo de sexualidad verdaderamente libre, liberada de las representaciones alienantes a las que ha estado sujeta antes de la liberación sexual, es donde tiene sentido una verdadera prevención del sida, que hoy, cuando se conocen todos los modos de transmisión y las formas de protección, es una enfermedad de la sexualidad avergonzada.

(Tomado del libro "Le Sida" de Act-UpParís)

Traducción: Eduardo Nabal Aragón (versión libre)

 

 

 

El pasado 1 de Diciembre (Día Internacional de Lucha contra el Sida) el K.G.L.B. trajo a Burgos a nuestra compañera Puerto del Colectivo de Gais y Lesbianas de Salamanca para que nos hablara un tema sobre el que todavía sabemos demasiado poco, "Lesbianismo y Sida". La charla, que tuvo muy buena acogida, se realizó en el Bar Patadón (C/San Francisco) donde también ha estado abierta al público una exposición de carteles sobre la lucha contra el Sida en el mundo cedida por el grupo madrileño "La Radical Gai", uno de los que más reevindico la lucha activista contra el Sida y el 1 de Diciembre como un día de acción y denuncia.