El mes pasado hablamos de un artículo de la revista NEWTON que pretendía estudiar, con un tufo tópico-fascista considerable, qué es eso de ser mujer y ser hombre. Nuestra alarma fue tal que este mes hemos decidido pasearnos por las revistas masculinas y femeninas del país para ver cómo construyen ellas eso que nos interesa tanto por aquí: el género.

 

Porque la verdad es que el género se construye, y hay que hacer un enorme esfuerzo docente para inculcarlo, eso lo sabemos desde hace mucho tiempo. No hay más que recordar aquella película pre-gay, Té y Simpatía, con aquel chico hetero que sufría muchísimo porque no era lo suficientemente viril y tenía que preguntarle cómo ser masculinoa los compañeros del college, entre escupitajo y escupitajo, hasta que por fin se encontraba a la Deborah Kerr que le daba clases de apoyo. Después de que la revista Newton sistematizara la teoría, hemos descubierto que vivimos en una sociedad mediática de lo más pedagógica, y que podemos aprender correctamente cómo ser hombres y mujeres con el libro de texto TELVA de primero de ESO, y con el GQ y el MENíS HEALTH y alguna más de cuadernos de ejercicios, sin que las clases de apoyo hagan falta para nada, ahora que las profesoras de apoyo están carísimas.

Hemos empezado por las revistas masculinas. Si alguien tiene la idea de que el MARCA o el AS son realmente la prensa masculina , está equivocado del todo, y no importa que el Ministerio de Asuntos Sociales llegara a escogerlos en su momento como principales cliente de la campaña publicitaria contra la violencia doméstica. Todavía recuerdo mi sorpresa cuando descubrí la cantidad de páginas que los dos periódicos le dedicaban a asuntos no precisamente deportivos: los amores de Ronaldo o Figo nos enseña su nueva casa, y que convertían a estos diarios en una especie de HOLA para un lector masculinísimo, pero sutilmente polvorilla, en la cantina con su Faria, muy hombre él, pero con su chandal y sus tacones. Para este pobre hombre perdido, que lee el Marca y el As, con sus besos con lengua de futbolistas en primera página y con sus incursiones de punto de cruz en el cotilleo este de si Raúl prefiere en el vestíbulo cortinas o estores, la revista MAXIM, subtitulada: El placer de ser hombre, puede resultar un eficaz complemento pedagógico. Hay que agradecerle su sección de "Cómo hacer..." a la que se supone un cierto humor. Pero maldita la gracia que tiene. Uno de los cómos, aunque ninguno tiene desperdicio, es especialmente eficaz: "Cómo simular que la escuchas sin que se entere de que no le estás haciendo ni puñetero caso." Cinco pasos muy claros que incluyen repetir al azar sus palabas, decir "qué barbaridad" de vez en cuando, y que concluyen con un: bésala en la boca, así por lo menos la harás callar un rato. Qué gracioso, de verdad. Es estupendo, edificante, y sobre todo docente ese "°Mira, somos tan machistas como tú!" que los redactores dicen al lector entre codazos. Es más docente todavía con ese epígrafe sobre el placer de ser hombre, porque no creemos que el lector sea tan machista, y hay que enseñárselo con estos cómos tan útiles. Lo que produce todavía más rabia es ver cada día a la gente de a pie, heteros y gays, lesbianas y heteras, hacer lo que pueden en sus relaciones con toda la dignidad posible, respetarse y mirarse a la cara con un sentido de la igualdad que a todos nos ha costado y que nos sigue costando mucho conseguir y luego ver a estos coleguitas arreglandolo, enseñándonos esa placentera tipología de hombre que no viene ni en el MARCA, que lo que hace es crear sin duda la exclusión del que realmente oye y hace caso al otro o a la otra. Muy bien por ellos, amiguetes, coleguitas, muy bien ese regodeante revolcón en el hombrío placer de ser de ese modo, no como los maricones, no como las mujercitas, que hay que marcar las diferencias.

El MENíS HEALTH es algo más sutil, esa nueva revista que en su primer número daba instrucciones para sorprender a tu chica regalándole un vestido e indicando especialmente que tuviéramos cuidado porque en la tienda de ropa femenina te podrían confundir con lo que no eres. Por supuesto que tampoco pierde el tono docente. Aquí también abundan los "Cómo hacer...". Pobres revistas de hombres, qué labor tan encomiable y tan ruda. Abundan tanto estos mini folletos de instrucciones en las revistas de tíos que uno no puede por menos pensar lo duro que debe ser para el pedagogo equipo de redacción adoctrinar sobre el auténtico ser del hombre, que parece costar tanto entender a sus lectores. Hay que decirles constantemente como pelearse, como dar puñetazos, como engañarlas, cómo hacerles ver a ellas que se es un triunfador y se tiene mucha pasta. Claro que tener que lidiar con esos lectores que no saben cómo ser machos, ni competitivos y que no tienen nada claro los valores masculinos debe ser una labor digna de colegio concertado. El MENíS HEALTH que ya decimos que es más sutil y mucho más fino, porque esto de la construcción del macho no tiene porqué estar reñido con el nivel y con la clase, alcanza un grado de intelectualización mayor que el MAXIM y nos planta un reportaje muy masculino sobre cómo cagar, que la verdad este sí que no me lo imagino yo en el TELVA, que ya se sabe que las chicas del TELVA no cagan, cómo van a cagar teniendo puestos todos esos seiscientos accesorios protagonistas del verano, que se anuncian en el suplemento cultural del TELVA de este mes, bolsos, zapatos, sombreros, bisutería, gafas... El nivel del MENíS HEALTH se nota no sólo en la sutilidad con la que enseña que cagar es cosa de hombres. Sabe mantener los valores del género: bastantes más "Cómo hacer..." Cómo recibir los golpes en una pelea con otro tío, cómo cocinar algo sin meterse mucho en la cocina (un hombre y una lata), pero sobre todo hay un amplio artículo de cierta complejidad, que exige al lector conocimientos de literatura: "Haz realidad sus fantasías quedándote con lo más aprovechable de sus abominables novelas rosa" y en el que recomienda que para comerse algún rosco, el lector asalte los libros más repipis de ella, entre los que incluye clásicos como Las Relaciones Peligrosas de Choderlos de Laclos y algún premio Booker, y aprenda cositas para tener labia y mejorar el porte.

Pero, claro, en esto de la construcción del género se acaban siempre topando con los gays y las lesbianas, que por supuesto para la mayoría de las revistas masculinas, no para todas afortunadamente, supone un serio problema taxonómico.