La Vázquez sale culpable y en la tele nadie reflexiona sobre el jurado pero eso sí, se convierte a una mujer lesbiana en La Maltratadora Nacional del Reino. Un anuncio con imágenes gays se censura. Y en Crónicas Marcianas una tía se descuelga hablando de eso.

 

LA PUBLICIDAD COMO ARMA

Lágrimas de lesbiana

Lo más triste de este mes es empezar con la confirmación de aquella amenaza con la que cerramos el número pasado: la resolución del caso de Dolores Vázquez que ya es oficialmente asesina de Wahninkof. Poco después de entregar el artículo me desayuné con la noticia de que había sido declarada culpable por el jurado popular. La prensa escrita se ha hecho eco de la posible homofobia de ese jurado, que al fin y al cabo ha condenado sin pruebas, y que ha juzgado un caso que bordea peligrosamente los fantasmas del criptofascismo nacional. Hay que decir que este posible pre-juicio del jurado ha sido silenciado, o sólo sesgadamente tocado, en las televisiones. Yo destacaría por supuesto el morbo de la Primera —la cadena que ya no sé si es estatal o gubernamental—, mostrando los terribles accesos de llanto y angustia y exclamaciones de "Por fin se hace justicia," que yo aún no he encontrado en las informaciones que dan sobre juicios a maltratadores y asesinos masculinos.

Tal vez no las dan por una razón sencilla: el 90% de los maltratadores de mujeres son declarados inocentes en juicio. Eso sí que es mafia heterosexual. ¿Mafia azul habría que llamarla? Pruebas de maltrato, crímenes y violaciones, —mucho más evidentes que las del caso Wahninkof—, se concluyen en sentencias absurdas que no tenemos que recordar porque las hay a decenas. Violadores absueltos porque la violada llevaba vaqueros, sentencias que indican que no hay violación dentro del matrimonio, criminales en los que el juez macho no aprecia crimen alguno... En estos casos es alguna prensa escrita la que denuncia el machismo. En contraste, la imagen de la sociedad no heterosexual, o simplemente no masculina, que nos siguen presentando las televisiones se reduce a esa especie de cyborg malvado que es el habitual hombre vestido de mujer de los programas de chanza y humor gordo. Una metáfora clara de que la condición de cualquier mujer, de cualquier hombre no hetero, se reduce a una amalgama despersonalizada, inútil, desdeñable y deleznable, vagamente identificada con lo perverso, como en ese cine de El Celuloide Oculto. Seguimos viendo una televisión decimonónica. A esa imagen apayasada de todo lo que no es varón y tampoco es heterosexual, hay que añadirle ahora las respetables lágrimas de Alicia Hornos, la madre de la Wahninkof, utilizadas como no se utilizan jamás las lágrimas heterosexuales, y el silencio sobre las razones del jurado, y esa figura de la Vázquez cuya imagen maltratadora —que tal vez lo sea— se nos ha ofrecido por la gubernamental Primera con un lujo de detalles que hace mucho tiempo que no se usa en los asesinos heterosexuales de mujeres.

Publicistas de luto

La validez de una campaña publicitaria se demuestra por la necesidad social del producto que vende. Esto es de cajón, ¿no? Como aquello del "Póntelo, pónselo" que daño hacía a Susan Tidad y las Monseñoras, famosas conjunto de estrellas mediáticas que ríete tú de Diana Ross y las Supremes. Pero bien necesaria que era la campaña. Y se retiró, por una presión genocida y falsamente moralista.

La necesidad actual de la sociedad española es fomentar el asociacionismo,y parece que también molesta. Éste es uno de los países con menos ciudadanos organizados. Y la calidad de una democracia no se juzga sólo en las urnas sino en la capacidad de la población civil para activar la política desde la calle de una forma pacífica y combativa. Es decir, asociarse. Así que ahora va el Consejo de la Juventud y produce un anuncio para fomentar eso tan cívico del asociacionismo. El anuncio va dirigido a los grupos que más lo necesitan: derechos civiles, oenegés, ecologistas, minorías marginadas, y gays y lesbianas, claro.

A mí aún me dura el cabreo por los hechos que ya todos conocemos. El anuncio mostraba un director de cine que filmaba a unos actores que representaban un beso gay. Yo me preguntaba por qué esa tontería de no representar directemente a dos chicos gays besándose . Venga metalenguaje, y filtros detrás de filtros para que la cosa no moleste, y para que no sean los gays los que hablen de sí mismos sino actores, directores, intérpretes de su voz.

Bueno, pues ya sabemos todos que, a pesar de todos esos filtros, el anuncio ha sido censurado. El cabreo se me acumula. Una urgente necesidad social, que al fin es ofrecida a los medios por una institución perspicaz, se aborta desde el propio estado. El anuncio ha sido prohibido por la televisión ¿estatal? ¿gubernamental? ¿confesional? Yo ya conocía el anuncio (pensaba hablar de él en este número, y darle un poquitín de caña graciosa), pero me enteré de la prohibición por El Mundo (3-O). La noticia muestra la estrategia de calamar con la que el gobierno ha camuflado hasta ahora cada una de sus iniciativas homófobas: desde la petición explícita de Aznar para que se excluya la lucha contra la discriminación por opción sexual de la Carta Europea de Derechos hasta los vetos constantes a la Ley de Parejas.

Nadie sabe nada, en televisón no lo han visto, y claro, nadie lo ha prohibido, y la responsable del desaguisado, doña Concepción Dancausa, no se puede poner porque está en Finlandia, pero aquí su segundo que dice que no, que no lo han prohibido ellos, qué va. El anuncio se ha prohibido solo. Nadie habla, pero los hechos explícitos nos muestran igual ese criptofascismo que cada vez es menos críptico.

La tía de CM

Y por la noche se comentó en Crónicas Marcianas. Allí estaba Boris, como siempre, y Bibiana Fernández mojándose por primera vez en mucho tiempo, cosa que le alabo porque ya era hora, y la Loles León dando el callo como la que más. Y una tía nueva, una tal Begoña no se qué, que parecía que iba de rollo casto místico. Hasta que empezó a decir lo mismo que la parte católico-ilustrada de mi familia.

Tengo que sacar CM por segunda vez porque por fin he oído ese mismo discurso en los medios. Cuando Sardá contó lo de la prohibición y puso el anuncio, esta Begoña reaccionó agresivamente pero no para hablar del anuncio, claro. Al loro. Según ella los gays son intolerantes, tienen que respetar a los que les persiguen, y deben demostrar que realmente son liberales aceptando la prohibición y la censura. La Begoña esta de marras, que no me acuerdo el apellido y no me voy a levantar ahora a mirarlo, pedía tolerancia con los intolerantes. No pedía tolerancia a un gobierno cuyo lobby religioso (esa mafia hetero) tiene secuestrada la democracia y la voluntad pública. Nos pedía tolerancia a las víctimas de la intolerancia.

He oído esto más veces, en los medios aledaños a lo eclesiástico, está hasta en la sopa. L.A. de Villena ya lo dijo: La Iglesia Católica se siente perseguida cuando no la dejan perseguir. Así que bien por esta Begoña no se qué. Con ella, llamo desde aquí intolerantes a las mujeres maltratadas por no ser tolerantes con sus asesinos, a las mujeres afganas que aún no hayan aceptado la censura del burka, a la población judía exterminada en los campos por no aceptar la prohibición de existir, a los desaparecidos que no amaron a los soldados que les arrojaban desde sus aviones ni a los obispos que bendecían a estos soldados. Vale, Begoña, buen rollito. Amor universal, aceptación.

Tú sí que sabes.